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miércoles, 11 de agosto de 2010

¡El tiro por la culata!

El tiro por la culata, fue lo que le salió al infame "Observatorio Ciudadano por la familia y la vida" con su intención de prostituir la democracia de nuestro país y querer llevar a referendo, un asunto de derechos civiles de una minoría. Digo esto por que, queriendo enterrar el proyecto de ley para crear una figura jurídica que ampare a las uniones entre personas del mismo sexo, levantaron la discusión a nivel nacional, mostrando el rechazo de muchos sectores: universidades, instituciones, partidos politicos, personajes nacionales, y se dió una visibilización del tema y la realidad vivida por estas parejas, como nunca se había visto en este país.

La Sala IV fue sabia:

"Las personas que tienen relaciones con una pareja del mismo sexo son un grupo en desventaja y objeto de discriminación que precisa del apoyo de los poderes públicos para el reconocimiento de sus derechos constitucionales"

"En cuanto al fondo, la mayoría consideró que los derechos de las minorías que surgen de reivindicaciones contra-mayoritarias no pueden ser sometidos a un proceso de referendo donde se imponen las mayorías."

En ese último punto es en el que he insistido durante estos 2 años de angustia desde que se empezó la locura del referendo, que hoy por fin, vemos que termina para continuar donde debe: en la Asamblea Legislativa (donde no le sobraran enemigos al proyecto). Hacer esto era el equivalente a decidir, por referendo, si se abolia la esclavitud o si se le permit¡a votar a las mujeres, en épocas en que estos sectores estaban bajo el yugo de una mayoría aplastante y hostil. Queda así cerrado ese portillo que había quedado abierto con la ley del referendo.

El TSE en este punto me parece que fue irresponsable. Se notó en todo momento urgencia para realizar este referendo sin considerar la humillación a la que iba a ser sometida la minoría gay con una derrota aplastante en un país plagado de prejuicios y desinformación. Y todo para atraer votantes a las elecciones municipales, sin pensar en las consecuencias humanas.

Recuérdese quienes se prestaron para esto, quienes salieron a recolectar firmas, quienes desde los púlpitos incitaron el odio hacia una minoría. ¡La historia se los cobrará!

jueves, 4 de marzo de 2010

Ministros ejemplares apoyan una causa justa

Semanas atrás, los ministros Maria Luisa Ávila, Leonardo Garnier, Roberto Gallardo, María Elena Carballo y Marco Vinicio Ruiz presentaron al presidente Arias en Consejo de Gobierno, una petición emanada de ciudadanos usuarios de redes sociales. La petición consistió en que el presidente convoque a sesiones extraordinarias de la Asamblea Legislativa, el proyecto de ley #16390, conocido como "Sociedades de Convivencia", el cual busca otorgarle a las parejas de personas del mismo sexo, un conjunto muy básico de derechos, sobre todo enfocados en la parte patrimonial, y que en absolutamente nada atentan ni contra la familia tradicional ni contra los valores costarricenses. El presidente se manifestó anuente a hacerlo (desde antes de ser electo en 2006 él se había pronunciado a favor de la idea) y dijo que buscará el mejor momento para presentar la convocatoria.

Esta acción es admirable, da un verdadero ejemplo de democracia del siglo XXI al demostrar que ciudadanos de a pie son escuchados y tomados en cuenta por sus representantes, por medio del uso de nuevas tecnologías. Y no solo eso, si no que las ministras y ministros referidos comparten la visión de que este es un proyecto justo, necesario y urgente. Y por este apoyo hoy son perseguidos y "denunciados" con campos pagados costosísimos que publican sus fotografías cual criminales en fuga, al mejor estilo de la época de la "santa" Inquisición. Pues los ministros deben saber que no están solos, somos muchas y muchos los que los apoyamos y admiramos por su valentía. No tendremos millones para dilapidar de la forma en que lo hace este grupo, que se dice a favor de la "familia y la vida" (¡como si quienes apoyáramos a la comunidad homosexual y su causa estuviéramos contra estas!), pero estamos a su lado y deben saberlo.

En este caso particular, la preocupación nace a partir de la noticia de un eventual referendo sobre este tema que grupos conservadores han impulsado y cuyo trámite está ya en fase de revisión de firmas por parte del TSE. Dicho referendo sería una vergüenza para nuestro país y nuestra democracia. Sería poner a una mayoría desinformada, llena de prejuicios y vilmente manipulada con sus más sagradas creencias, a votar para restringirle derechos -que no le afectan- a una minoría largamente discriminada. ¿Qué hubiera pasado si derechos hoy tomados como básicos, como el voto femenino, o la abolición de aberraciones como la esclavitud, hubieran sido sometidos a referendo en tiempos en que solo hombres y blancos votaban?

Este referendo sería desproporcionado (los sectores que hoy se oponen están muy bien financiados, a diferencia de los grupos ciudadanos que apoyan la causa) y solamente va a llevar a una nada deseable polarización de nuestra sociedad, en momentos que se requiere diálogo y unidad para enfrentar graves problemas que si nos afectan a todos.

Este proyecto debe continuar su trámite en la Asamblea Legislativa, en donde ya ha sido discutido y modificado tomando en cuenta diversos criterios, incluso de los mismos sectores que hoy lo quieren enterrar, haciendo vil uso de una herramienta democrática. Por esto, al igual que los ejemplares ministros que nos apoyaron, pido al presidente Arias que cuanto antes haga esta convocatoria.

(*) publicado en La Prensa Libre en respuesta a un horroroso y medieval campo pagado en La Extra de parte de un grupo ultraconservador llamado "Observatorio ciudadano por la vida y la familia"

martes, 16 de febrero de 2010

Carta al presidente

Este es un correo electrónico que le escribí al presidente Arias para que convoque el proyecto de ley de Sociedades de Convivencia a sesiones extraordinarias de la Asamblea Legislativa y así evitar que este se vote en un vergonzoso y medieval referendo del odio.

Invito a tod@s a hacerlo. La dirección es: holapresidente@casapres.go.cr. Tambien hay un grupo de Facebook donde se pueden unir para la petición.

Buenos dias señor presidente.

Mi nombre es Jeudy Blanco (cédula ####), participo en grupos por la defensa de la igualdad de derechos y en pro de la laicidad del Estado, y quisiera manifestarle mi preocupación por el actual proyecto de ley Expediente N.º 16.390, conocido como "Sociedades de Convivencia" (http://www.hidcr.com/proyecto.htm), para otorgar derechos a las parejas del mismo sexo.

He trabajado de cerca con la gente del movimiento Diversidad en este proyecto, y he visto toda la obstaculización que se le ha hecho en la Asamblea legislativa, aún despues de cambios enormes para alejarlo lo más posible del Codigo de Familia, sin quitar los derechos básicos que se quieren otorgar. Esta obstaculización ha venido sobre todo de parte del presidente de la comision de Derechos Humanos, el diputado Guyon Massey (algo inaudito, que un cristiano fundamentalista sea presidente de una comision como esa...).

Aparte de eso, está el referendo que el actual diputado electo por el PASE, Victor Emilio Granados, junto a otros sectores ultraconservadores (y con el apoyo de la iglesia catolica) propusieron y estan impulsando contra este proyecto de ley. Este referendo va a ser un error histórico para el pais, poner a una mayoría a decidir los derechos de una minoría es atroz y despiadado, pues es evidente que la comunidad homosexual del paías se encuentra en seria desventaja numérica.

Es por esto que, por medio de la presente, le solicito a nombre de todas las personas que de alguna manera nos hemos involucrado en esta causa, que convoque el proyecto de ley a sesiones extraordinarias de la Asamblea legislativa, para evitar cuanto antes que lo de este referendo del odio se concrete, y le ahorremos al pais la verguenza. Ud como intelectual y humanista que se ha manifestado además a favor de un Estado laico y del respeto de los derechos humanos, comprenderá esta situación.

Ud tiene el poder de hacer la diferencia, y dado que ya estamos fuera de elecciones y no hay riesgo politico inherente a apoyar decididamente este proyecto, quizás lo vea más factible.

Muchas personas le estaríamos agradecidos por este apoyo y la historia se lo reconocerá, como se le reconoce hoy a quienes en su momento, no se dejaron llevar por los prejuicios de la mayoria y apoyaron la igualdad de derechos en cuestion de género y raza. Hoy le toca a la orientacion sexual.

De antemano agradezco su atención y colaboración.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Reseña y análisis de la marcha "por la familia y la vida" y su contramarcha

El dia de hoy se realizó una marcha titulada algo así como "Por la defensa de la vida y la familia", por parte de un grupo llamado "Observatorio Ciudadano por la Vida y la Familia". Su coordinadora, es Alexandra Loría, quien es conocida por sus posiciones anti homosexuales y su lobby político-religioso y a quien yo he tenido oportunidad de rebatir precisamente en ese tema (2 veces ya).

La marcha, según titularon algunos medios de comunicación, tenía como objetivo manifestarse contra el aborto y la homosexualidad. ¿Que tienen que ver esos 2 temas? A mi criterio, muy poco, al menos no lo suficiente como para convocar una marcha en que se los junte. En mi opinión, hubo una clarísima intención de usar el tema del aborto, polémico y en el que abunda la desinformación, como carnada para atraer al menos a cien mil personas (según estimaciones de los organizadores, cosa que como fue evidente, no lograron, por mucho). Una marcha convocada contra el proyecto de ley de sociedades de convivencia por si misma, hubiera reunido aún a menos personas.

Como respuesta a esta marcha, se organizó en muy poco tiempo en Facebook, una contramarcha llamada "Contra el pensamiento fundamentalista", que convocó a quienes se oponen a las visiones ultraconservadoras que quieren imponer su visión de moral a toda la sociedad. Inicialmente confirmaron 500 personas, pero al final, como yo ya me esperaba, llegó solo una fracción, pero esos pocos fueron suficientes para enviar un mensaje claro, como se verá adelante.

Mi percepción de la marcha y contramarcha

Llegué un poco tarde, pasadas las 10am, a la plaza de la democracia. A esa hora ya toda la gente convocada en Facebook estaba reunida, esperando la llegada de la marcha. La gente preparaba sus pancartas, se repartía material anunciando actividades futuras de la iniciativa del "beso diverso". Otro grupo preparaba pancartas en el parque nacional, y se disponían a marchar hacia nosotros para colocarse en un punto estratégico y hacer visible su mensaje a favor de la igualdad y la tolerancia durante toda la actividad. A ellos los acompañaba mi compañera de Heterosexuales por la Igualdad de Derechos, Graciela Gonzalez.

Al poco rato empezó a llegar la marcha, encabezada, como no, por los obispos católicos en sus vestidos de gala, acompañados por otro grupo con unos uniformes que, con su símbolo similar a una espada en el pecho, no pude evitar asociar con la "Santa Inquisición".


La gente empezó a llegar a la plaza de la democracia, en donde estaba lista para recibirlos una tarima. Con ellos, veían diversos carros con altavoces, gritando sus consignas a favor del matrimonio tradicional e invocando a sus respectivas divinidades.



También vi fuerte presencia de un grupo católico, viejo conocido para mi, los catecúmenos. Ellos amenizaban la manifestación con su tradicional danza y cantos al son de la guitarra. Cuantos recuerdos de otros tiempos! hoy por dicha, lejanos!


Aquí debo resaltar lo primero que me llamó la atención: solo vi presencia de grupos y autoridades católicos (a pesar de que los organizadores afirmaron que su grupo está compuesto por gente de todos los credos religiosos). En la marcha del año pasado, recuerdo una presencia fuerte de la Alianza evangélica. Este año no los vi, o mantuvieron un perfil bajo, o no participaron.

Poco a poco la plaza de la democracia se fue llenando de gente, unas 5 mil personas según mis cálculos y el de otros presentes. Lejos, lejísimos, de los 100 mil que pretendían reunir. Para ser justos, solo estuve en la concentración en la plaza, no a lo largo de la marcha, por lo que bien pudieron haber participado mas gente de la caminata y que por alguna extraña razón, no se quedaron. En algunos de los videos que hice pueden verse claramente grandes vacíos en la plaza.


Incluso, más de una vez, los animadores en la tarima llamaron a quienes estaban detrás para que rellenaran los espacios del frente. Al poco rato, empezó a llegar el grupo nuestro que venía del parque nacional, con sus pancartas, y rápida y astutamente se colocaron en una esquina estratégica donde fueron visibles todo el tiempo. Cada pancarta contenia partes de un solo mensaje que recordaba como la tolerancia también es un valor costarricense (de los que el Observatorio dice defender...) y llamando a las mayorías a tener respeto y tolerancia y a las minorías a tener coraje.



En la concentración se escuchaban consignas como "ser diferente, no es indecente", que llamaron la atención de monjitas que se encontraban cerca. Además, pude notar como algunas señoras, bastante agresivas por cierto, clamaban a los policías para que bajaran a "esos" y no los dejaran irrumpir en la manifestación principal. El policia solamente meneaba su cabeza con una sonrisa hacia la señora, que se fue visiblemente irritada e indignada. Ya venía caliente, pues minutos antes estuvo condenando al fuego eterno a mi esposa y a Graciela quienes observaban pacíficamente. "A estas alturas esa señora todavía cree en el infierno", se le salió a mi esposa que usualmente es muy calmada, pero que las insistentes majaderías de la señora, diciendo que los gays tenían la culpa del SIDA, lograron sacar de las casillas por un momento.

En general, me parece que todo transcurrió con calma. Los casos de fundamentalistas agresivos me parecieron mínimos (aunque otros asistentes de la contramarcha reportaron intentos de agresión e insultos, intolerancia y falta de respeto). No hubo ningún enfrentamiento violento como ocurre en este tipo de manifestaciones en otros países. Eso si, los policías rapidamente se empezaron a aglomerar a las espaldas de la concentración de pancartas de la contramarcha, vigilantes, cada vez en mayor número, pero tranquilos y en mi opinión, con respeto. Hasta sandwiches empezaron a repartir entre ellos!


Observaciones y curiosidades

Veamos ahora algunos puntos interesantes que creo vale la pena resaltar. Primero, el grupo organizador afirmó repetidas veces que no tienen afiliación política, sin embargo, pude constatar la presencia de al menos 2 candidatos presidenciales: Oscar López (quien se hace llamar "humanista" y sin embargo, a pesar de decirse en contra de la discriminación, se manifiesta abiertamente en contra del proyecto de ley de sociedades de convivencia).

También la favorita, Laura Chinchilla, quien según testimonio de un amigo que estuvo cerca de ella, ofreció la creación de un "Ministerio de la Familia y la vida". No se por que, pero mi intuición me dice que ese ministerio va para el actual diputado Fernando Sanchéz, enlace de Chinchilla con la iglesia católica ... veremos si tengo dotes de profeta o de jetón ...

Además de esto, me sorprendió ver propaganda en contra de Ottón Solís y Otto Guevara, satanizándolos por sus supuestas posiciones a favor del aborto y de los homosexuales (ojala fuera así, pero me temo que estos 2 no andan muy lejos de Chinchilla en sus opiniones).

panfleto contra Otto Guevara #marcha on Twitpic panfleto contra Otton Solis #marcha on Twitpic

¿Diay doña Laura? ¿Se le olvidó su compromiso con los obispos de no hacer campaña sucia?

¿Tiene alguna relación el Observatorio, la iglesia católica y la campaña de Laura Chinchilla? Vea los hechos y hágale números: propaganda en contra de los principales rivales de Laura, ninguna en contra de ella, alianzas y enlaces entre su gente y la iglesia católica, participación de los obispos católicos en esta marcha, declaraciones de la organizadora diciendo: "votaremos por aquellos que claramente estén dispuestos a defender la vida y la familia" (curiosamente, esas palabras son sospechosamente parecidas al llamado del obispo de Cartago que le valió un recurso de amparo electoral en su contra), donación de 5 millones de parte de la iglesia católica para esta actividad. ¿Tengo que seguir? Y ojo, no soy el único que puede ver este enlace entre el PLN y nuestra ilustre religión oficial. ¿Separación iglesia-Estado en Costa Rica? escribámosle una carta al niño dios (¿o a colacho?) a ver si acaso ...

Segunda curiosidad: a pesar del power point que circuló en internet, pidiendo plata para esta marcha, con el correo, número de teléfono y de cuenta en el BCR de la organizadora, en donde nos ponía como ejemplo a la caritativa, y al parecer acaudalada iglesia católica y su generosísima donación de 5 millones de colones, tuvo la desfachatez de negarle a Amelia Rueda en su programa, esta donación. Alguien hágale un favor a la señora, llévele una copia del catecismo de la iglesia católica, y léale el octavo mandamiento: no mentirás.

Comentarios Finales

Conversando con alguna gente que asistió a la marcha (incluidos familiares cercanos), me manifestaron que no tenían idea de que los organizadores estaban haciendo, de forma pública, semejante mezcla de temas (una analogía que me gustó y que leí por ahí fue "mezclar chayotes con tornillos") y que si hubieran sabido que la marcha era para manifestarse contra los homosexuales y su proyecto de sociedades de convivencia, no hubieran asistido.

Mucha gente asistió engañada, pensando que iba a una marcha por la vida y la familia, pero tal cosa no era más que un disfraz para esconder homofóbicas intenciones que no les hicieron conocer de antemano.

Afortunadamente, asistió mucha menos gente de lo esperado, lo que me da cierta esperanza que, después de todo, a pesar de los enormes recursos invertidos y la gran capacidad de convocatoria de las iglesias, el pueblo de Costa Rica es tolerante. La "mayoría silenciosa" que pretendían convocar para sustentar sus posiciones, no les dió pelota. Día negro para el fundamentalismo!

jueves, 9 de julio de 2009

Sociedades de convivencia son distintas del matrimonio

En su artículo del martes 23 de junio, la abogada Alexandra Loría falta a la verdad cuando afirma que el proyecto de ley de sociedades de convivencia "otorga a las uniones homosexuales exactamente los mismos derechos y obligaciones del matrimonio". Tal afirmación demuestra que la abogada no se ha tomado la molestia de leer el proyecto, o bien que deliberadamente quiere confundir a la opinión publica.

Cualquier persona que desee formarse una opinión fundamentada puede leer las escasas 5 páginas del proyecto y darse cuenta que este se limita a aspectos patrimoniales y civiles que de ninguna manera iguala estas sociedades con el matrimonio establecido en el código de familia, ni mucho menos afecta a estos ni limita ninguno de sus derechos. Ninguna familia tradicional se ve dañada al otorgársele a las parejas homosexuales algunos derechos muy básicos, todo lo contrario, esta legislación, como la misma Sala Constitucional ha señalado recientemente, es necesaria para llenar un vacío legal que existe en el país.

La actitud de los diputados al dar el visto bueno al texto sustitutivo, lejos de mostrar incoherencia, demuestra que saben cumplir la función para la que fueron elegidos, y esto es el promulgar leyes que cubran las necesidades de todos los ciudadanos a quienes representan, sin distinción de credo, raza, sexo, ni preferencial sexual. En una sociedad democrática y moderna del siglo XXI como la que aspiramos llegar a ser, no puede haber ciudadanos de segunda categoría a quienes se les limiten injustamente sus derechos por no encajar en el patrón de la mayoría, y cuyo estilo de vida no nos afecta ni se nos impone a quienes no lo compartimos, solo se nos pide respetarlo.

Costa Rica es aún una democracia, no una teocracia. Si bien el arzobispo como ciudadano que es, y la iglesia católica, como institución que forma parte de la sociedad costarricense, pueden dar su opinión respecto a temas nacionales, esta de ninguna manera es un mandato a seguir para quienes no compartimos su credo ni mucho menos es de acatamiento obligatorio para funcionarios públicos que si bien tienen la libertad de tener sus creencias personales, a la hora de ejercer su cargo no deben permitir que estas intervengan en su obligación de legislar no solo para quienes comparten su credo y pensamiento, si no para toda la diversidad de ciudadanos que formamos esta sociedad que todos compartimos y ayudamos a construir día a día. Los tiempos en los que el poder religioso dictaba las normas de toda la sociedad quedaron en los oscuros siglos de la edad media y en algunos pocos países con regímenes teocráticos extremistas.

En un mundo en el que los fundamentalismos y los intentos por imponer un pensamiento único no han dejado más que divisiones, odio y dolor, el respeto a la diversidad y trazar una línea de separación clara entre religión y Estado es crucial para el progreso y supervivencia de la humanidad.

(*) Publicado en Diario Extra el 9 de julio de 2009

jueves, 16 de abril de 2009

El referendo del odio

La democracia es hasta el momento, y aun con todos los desafíos que su aplicación práctica conlleva, el sistema de gobierno más justo que los seres humanos hemos ideado. El quitarle el poder a gobernantes tiranos de sistemas monárquicos que durante siglos reclamaban un derecho divino a gobernar, y otorgarle ese poder de decisión al pueblo, fue un gran paso hacia la igualdad y a la prevención contra el abuso, la explotación del débil por parte del fuerte, la opresión y la injusticia.

Y sin embargo, hoy en nuestro país, hay quienes pretenden prostituir el concepto de democracia, utilizando uno de sus instrumentos más valiosos como lo es el referendo, para hacer que una mayoría por largo tiempo mal informada y expuesta constantemente a ideas discriminatorias, imponga su criterio y niegue derechos básicos a una comunidad por largo tiempo marginada y rechazada como lo es la comunidad homosexual. Concretamente me refiero al proyecto de ley de Sociedades de Convivencia (antes llamado ley de Unión Civil entre personas del mismo sexo), que tras un arduo trabajo por parte de sus proponentes, ha sido modificado y sintetizado en apenas un conjunto mínimo de derechos absolutamente necesarios y hoy inexistentes, para una feliz y tranquila convivencia.

Esta modificación se hizo luego de protestas de diversos sectores y diputados conservadores que encontraban similitudes entre el proyecto original y el código de familia, temiendo que se fuera a cambiar el concepto tradicional de matrimonio. Creando entonces una figura legal completamente distinta de este, y con apenas un conjunto mínimo de derechos comunes, que dicho sea de paso, en absolutamente nada afectan ni a la sociedad, ni a los matrimonios y familias tradicionales, como podrá comprobar cualquier persona pensante que se tome el tiempo de informarse y leer el proyecto, uno esperaría que los miedos y las excusas para oponerse a la iniciativa desaparecieran, pero tristemente no es así

En días recientes, y aprovechando las celebraciones tradicionales de la semana santa, la iglesia católica sigue hablando en contra el proyecto de ley aún con todas las modificaciones que se hicieron, y nos recuerda que se está llevando a cabo la recolección de firmas para poder realizar el referendo del odio y la intolerancia (paradójicamente propuesto por dirigentes de un partido político que dice luchar por la accesibilidad sin exclusión), en donde aprovechándose de milenarios prejuicios y de la desinformación reinantes de nuestra sociedad, quieren arrastrar al pueblo de Costa Rica a un error histórico en donde se utilice un instrumento democrático como lo es el referendo, para oprimir a una minoría y negarle sus derechos.

Debemos pensar, ¿que hubiera pasado si logros tan importantes como la igualdad de derechos entre hombres y mujeres o la abolición de la esclavitud hubieran sido decididos en un referendo donde votaran solo los hombres y los blancos? ¿Se imagina ud, estimado lector, lo que sería el ver a la persona amada por años postrada en una cama de hospital, y no tener la posibilidad de visitarlo libremente? Ese es solo uno de los derechos justamente reclamados por las parejas homosexuales, y es solo cuando nos ponemos en su lugar cuando logramos comprender el por que la aprobación de este proyecto es tan necesaria. Es una cuestión de simple solidaridad.

Es aquí donde los diputados deben asumir su responsabilidad y dar trámite urgente a este proyecto, recordando que los homosexuales son ciudadanos que también los eligieron y contribuyen día a día en todos los campos de la sociedad costarricense. Nosotros, el pueblo, debemos de hacer conciencia y no prestarnos para que se cometa una injusticia usando mecanismos que se crearon para el fortalecimiento de los derechos de todos y nunca para la opresión. Debemos hacer un análisis honesto, informarnos y darnos cuenta de que, el hecho que las parejas homosexuales gocen de algunos de los derechos que las parejas heterosexuales ya tenemos no nos afecta. La sociedad, lejos de verse afectada, va a salir fortalecida como solo puede hacerlo cuando esta se vuelve más tolerante e inclusiva, características tan necesarias en un mundo que por demasiado tiempo, ha permanecido dividido por el odio y la intolerancia. No apoyemos con nuestra firma al referendo del odio, no votemos en contra de una iniciativa sin antes haberla analizado responsablemente y habernos hecho una simple pregunta: ¿Y a mí, en que me afecta?

(*) Publicado en ElPais.cr el 9 de Julio de 2009
(**) Publicado en la revista Gente10

jueves, 28 de agosto de 2008

Carta a los diputados costarricenses sobre el proyecto de uniones civiles entre homosexuales

16 de Julio de 2008
Señoras y Señores Diputados

Reciban un cordial saludo de mi parte. Por medio de la presente quiero referirme ante uds. sobre el tema de la legalización de las uniones de homosexuales.

En las últimas semanas he visto en los medios de comunicación nacionales diversas opiniones en contra al proyecto de ley que pretende legalizar las uniones de parejas del mismo sexo. No he visto ni un solo argumento que me haga pensar que este proyecto traerá consecuencias negativas a la sociedad costarricense.

Las razones que utilizan quienes se oponen a este proyecto son básicamente de naturaleza religiosa, haciendo en muchos casos referencia a la llamada "ley moral natural" dictada, según ellos por Dios. Uds. como personas cultas que son, deben reconocer que la moral de las sociedades ha cambiado a lo largo de la historia. Quienes utilizan el argumento de que la homosexualidad va contra esa supuesta ley, parecen ignorar este hecho. Parecen no recordar, que en épocas pasadas, la ley moral del momento dictada supuestamente por Dios, avalaba acciones que hoy nos parecen aberrantes, como lo son la esclavitud, el machismo, el asesinato de los "infieles", el racismo y la xenofobia. ¿Cuantas atrocidades no se cometieron y cuanta sangre inocente no fue derramada en el pasado, en nombre de una "ley moral natural" de inspiración divina? ¿Cuántos años se retrasó el conocimiento, por culpa de pretender mantener como inmutables dogmas religiosos en una sociedad dinámica y cambiante?

Afortunadamente, la sociedad avanzó, la humanidad se dio cuenta de sus errores, se dieron otras interpretaciones a las partes que las escrituras sagradas de cada credo que apoyaban las acciones antes mencionadas, y la calidad de vida de muchísima gente se vio mejorada. Por desgracia, aún en épocas modernas se siguen utilizando argumentos de este tipo sin tomar en cuenta nuestra susceptibilidad de malas interpretaciones de textos antiguos escritos bajo un contexto completamente diferente al nuestro, e ignorando una enorme cantidad de hechos que hoy sabemos. La consecuencia de estas malas interpretaciones en nuestras sociedades democráticas modernas es la injusticia.

Les recuerdo que Uds. son representantes de todo el pueblo de Costa Rica. Ese pueblo está compuesto por gente de diversas creencias, géneros, razas y si, también preferencias sexuales. Como representantes de un pueblo no deben dejar que sus creencias religiosas personales, cuales quiera que sean, se interpongan a la hora de cumplir con su deber de analizar objetivamente un proyecto de ley, que como en este caso, otorgaría derechos hoy inexistentes a un grupo de la sociedad que por largo tiempo ha sufrido el rechazo, la discriminación y los prejuicios. Si existe un Dios, y este está en contra de la homosexualidad, dejen que sea El (o Ella) quien los juzgue cuando sea su momento, y que las parejas de adultos, conscientes y responsables de sus actos, tomen sus propias decisiones sin tener que someterse a creencias que quizás no comparten, o interpretan de una manera distinta a los demás.

Para terminar de referirme la intromisión de la religión en este proyecto de ley, quisiera pedirle a aquellos de Uds. que sean católicos, no se dejen amedrentar por advertencias (amenazas solapadas) de la jerarquía católica. Esto a mi me parece algo de lo más grave, una repudiable intromisión de un gobernante extranjero en la soberanía de las Naciones y en su autonomía para tomar decisiones. Una jerarquía como la católica, que en la práctica se rige por un modelo medieval de monarquía, cuyo gobernante no es elegido democráticamente por el pueblo si no por un reducido grupo, no debe bajo ninguna circunstancia ejercer presión en asuntos de nuestro Estado.

Todos tenemos derecho a tener la creencia religiosa que sea de nuestra preferencia, pero no debemos intentar imponer nuestra visión a los demás. La iniciativa no pretende obligar a ningún credo religioso a celebrar matrimonios homosexuales, cada iglesia puede conservar el monopolio de sus creencias dentro de los límites de la misma, pero en el aspecto civil, el Estado debe ser neutral, la separación de iglesia y Estado debe ser contundente.

Les pido de corazón, analicen cuales son las consecuencias negativas que podrían eventualmente ver en este proyecto, y se darán cuenta que todas están basadas en prejuicios infundados y en la desinformación.

Quisiera ahora rebatir algunas otras razones que se han presentado contra el proyecto:

-Las uniones homosexuales constituyen una violación a los derechos del resto de la sociedad

Quisiera empezar con esta razón, por que, como hombre heterosexual felizmente casado por 5 maravillosos años, no he logrado concebir como el que una pareja de adultos responsables que bajo su propio consentimiento desean legalizar su unión y recibir el merecido reconocimiento ante la sociedad de su relación, viole en lo más mínimo mis derechos o los de mi esposa, o los de mis padres, hermanos, amigos, etc., solamente por ser del mismo sexo.

Hay actividades que claramente constituyen una violación a los derechos de la sociedad, como lo son el fumado en lugares públicos, que viola el derecho colectivo a respirar aire puro, o el conducir bajo los efectos del licor, que viola el derecho a la seguridad, o el inadecuado manejo de los desechos, que viola los derechos a un medio ambiente limpio. La violación de un derecho implica que una consecuencia de la actividad cuestionada imponga una limitación o un daño tangible sobre los presuntos afectados. En el caso de la unión de los homosexuales, no veo que se impongan ninguna limitación sobre la sociedad, ni que se cause ningún daño de ningún tipo a nadie. A nadie que no sea homosexual se va a obligar a casarse con alguien del mismo sexo ni mucho menos.

-Las uniones homosexuales violan el concepto tradicional de familia

Asumo que el concepto tradicional de familia es mamá, papá e hijos. Yo crecí en una familia así, pero muchos de mis amigos y compañeros de escuela, colegio y ahora trabajo, no lo hicieron. Crecieron en una familia "no tradicional", en donde fueron criados solo por uno de sus padres o algún familiar cercano (abuelos, tíos) y todos crecieron saludablemente igual que yo, convirtiéndose en profesionales y miembros útiles de la sociedad. Mi esposa creció sin una figura paterna a su lado, y es una maravillosa persona llena de valores, compasión y deseos de superación. ¿Cual es el inconveniente de las familia "no tradicionales"? Nuestra sociedad está llena de ellas, surgidas por las más diversas razones. Día a día vemos ejemplos de madres solteras, mujeres admirables que son cabezas del hogar y que hacen un enorme esfuerzo por sacar adelante su familia "no tradicional".

-Las relaciones homosexuales son inestables y no son un buen ambiente para formar una familia

Desde hace décadas, los homosexuales han cargado con el estigma de ser un grupo con prácticas sexuales inseguras y han sido acusados de promiscuidad excesiva. Ciertamente no faltarán individuos homosexuales que incurran en esas prácticas, pero, ¿que acaso estas cosas se dan solo en los homosexuales? No podemos pretender que los heterosexuales estamos exentos en lo más mínimo de esos comportamientos. No se necesita ser homosexual para ser promiscuo. No se necesita ser homosexual para tener irresponsablemente sexo sin protección con múltiples parejas y propagar un gran número de enfermedades, los heterosexuales caen en estas prácticas, tanto o más que los homosexuales.

De forma ingenua e ignorante, mucha gente aún cree que el SIDA es una enfermedad exclusiva de los homosexuales, cuando la medicina desde hace mucho tiempo nos reveló que, sin las debidas medidas de protección cualquier persona es susceptible de contagiarse.

Sobre la supuesta inestabilidad de las parejas del mismo sexo, personalmente conozco parejas homosexuales que llevan más de 30 años de convivencia. Igualmente, conozco muchísimas parejas heterosexuales cuyos matrimonios no llegan ni al primer año. Con esto obviamente no quiero decir tampoco que las parejas homosexuales sean más estables. Mi punto es que debería ser evidente que ambos tipos de relación son igualmente susceptibles de triunfar o fracasar sin importar el género de sus integrantes. Al final lo que determina el éxito de un matrimonio es el amor, la fidelidad, la comunicación, la tolerancia, el respeto, cualidades todas que no son exclusivas de los heterosexuales. Una unión con esas características va a ser un buen ambiente para la crianza de niños.

Mucho se habla de la "santidad" del matrimonio, pero es doloroso ver en las noticias como en Costa Rica, extranjeros pueden casarse con indigentes sobornados a quienes nunca conocen personalmente, sin ninguna restricción, solo para obtener la residencia. Yo no veo a ningún grupo religioso o moralista haciendo grandes manifestaciones ni dando declaraciones contra esa situación, sin embargo se oponen a que una pareja que lleva años de amor y fidelidad pueda ver su unión legalizada basados en puros prejuicios. Eso señoras y señores, no tiene ningún sentido.

-Los homosexuales son un mal ejemplo para las futuras generaciones

Esta es otra falacia muy usada para manifestarse en contra del proyecto. Muchos de los homosexuales que conozco son grandes profesionales en sus áreas, personas trabajadoras y honradas que bajo cualquier criterio son un gran ejemplo a seguir. La preferencia sexual es una decisión personal que no debería usarse para calificar a alguien como "bueno" o "malo". ¿Como va a ser una pareja homosexual, con todas las características positivas que mencioné antes, un mal ejemplo para alguien? Este argumento lo usan como si dentro de los matrimonios heterosexuales no se dieran pésimos ejemplos de esposos que se gastan todo el dinero del mes en licor, casinos, mujeres, drogas, etc.

-Los niños criados por una pareja homosexual tenderán de adultos a la homosexualidad

Esto es falso. Los invito a analizar las estadísticas de países en donde se haya aprobado este tipo de uniones, y se darán cuenta que no hay ninguna inclinación especial de los hijos criados en este ambiente hacia la homosexualidad. La preferencia sexual de los padres no influye necesariamente en la de los hijos, y esto lo podemos comprobar al ver como los homosexuales nacen en el seno de parejas heterosexuales. La homosexualidad es algo con lo que se nace, es una característica personal, no es una enfermedad que pueda ni deba ser curada, los intentos que se han hecho de reprimir agresivamente la homosexualidad han terminado en muchos casos en suicidios.

Semanas atrás, la actual Ministra de Salud publicó un brillante artículo en el periódico La Nación, en donde, de manera científica e informada, expone sus razones para estar a favor de este proyecto, les invito a que al igual que ella, se informen de la manera mas objetiva posible y tomen su decisión basada en los hechos. Este proyecto de ley, al concederle derechos a un grupo por años reprimido no va a hacer otra cosa que beneficiar nuestra democracia.

A aquellos de uds. que actualmente apoyan el proyecto, les agradezco en nombre de muchos otros que como yo, a pesar de no pertenecer al grupo involucrado, estamos totalmente a favor de la igualdad de derechos, y les pido que continúen su apoyo sin importar lo impopular que pueda ser, ni las amenazas de grupos poderosos opuestos irracionalmente a la iniciativa.

A quienes aún están indecisos, les pido que se informen de la mejor manera y hagan un análisis objetivo tomando en cuenta hechos y basen su decisión en eso, no en prejuicios personales, sociales ni religiosos.

A quienes se han opuesto abiertamente al proyecto, les recuerdo que uds. son representantes de todo el pueblo de Costa Rica que encierra una gran diversidad. Ni uds. ni nadie puede atribuirse la posesión de la verdad absoluta, nada en esta vida es incuestionable. Uds. están legislando para seres humanos aquí en la Tierra y mientras estén en su cargo de legisladores, solo le deben lealtad al pueblo que los puso ahí. Una parte oprimida de ese pueblo hoy les pide que sus derechos sean iguales a los de la mayoría a pesar de no compartir las mismas preferencias. La posición que uds. hoy están tomando no es diferente de aquellos que hace solo décadas avalaban la privación de derechos de seres humanos solo por que el color de su piel es diferente. Les pido que reconsideren su posición desde un punto de vista estrictamente racional y con visión de futuro emitan su voto.

Falacias y homofobia

El artículo de la abogada Alexandra Loría titulado ¿Podría suceder en Costa Rica? y publicado el 9 de agosto, esta lleno de falacias y afirmaciones tan indignantes en contra de los homosexuales que se hace necesario que los heterosexuales levantemos la voz en su defensa.

La estrategia de la abogada, como una de las proponentes de que el proyecto de ley que pretende legalizar las uniones entre personas del mismo sexo sea llevado a referéndum es clara: sembrar un miedo irracional entre la opinión pública para atraer más votos en contra. Ella hace referencia a declaraciones de un activista gay extranjero que nada tiene que ver con la lucha por la igualdad de derechos que se libra en nuestro país. También nos pinta un cuadro en el que, según ella, los homosexuales conspiran deliberadamente para destruir los conceptos de fidelidad, monogamia y compromiso, cuando la lucha es precisamente para que las muchas parejas del mismo sexo que tienen años de relación estable bajo ese esquema puedan ver su unión respaldada con un marco legal adecuado, el cual es hoy inexistente y la misma Sala IV y la Defensoría de los Habitantes recomiendan regular.

Se opone también a otro proyecto de ley para combatir la discriminación basada en la orientación sexual, aduciendo que de aprobarse, se perdería el derecho a la libre expresión y que podría castigarse penalmente a quien critique el estilo de vida gay. Una cosa es la libre expresión que siempre garantizará el derecho a la discusión de ideas, y otra muy distinta son los insultos y la marginación injustificada que sufre este sector de la sociedad, lo cual es inaceptable. Otras supuestas consecuencias como la pérdida de la libertad de culto están completamente fuera de lugar.

La abogada cita declaraciones homofobicas de un maestro canadiense que argumenta apoyándose en el estereotipo de que los gays son inmorales, promiscuos y perversos. El siquiera insinuar que un homosexual es caracterizado por esos males solo por su preferencia sexual es símbolo de ignorancia y prejuicios.

Invito al lector a informarse de manera objetiva y leer el proyecto de ley en discusión en La Asamblea. En el solo se pretende otorgarle a las uniones entre homosexuales algunos derechos específicos como la cobertura por el seguro social a las parejas en las que uno de los miembros depende económicamente del otro, la posibilidad de herencia de bienes, así como la justa división del patrimonio en caso de separación, entre otros. ¿En que afecta eso a la familia tradicional o a la sociedad? Absolutamente en nada. Todos los supuestos peligros y calamidades de los que nos advierte la abogada son falsos, y sus argumentos profundamente ofensivos para los ciudadanos que estamos a favor de la igualdad de derechos. Inculcarles a nuestros niños la discriminación, la intolerancia y el irrespeto por las diferencias, sobre una base de argumentos falaces e irracionales es el verdadero peligro para la sociedad.

**publicado por La Nación el 14 de agosto de 2008 - http://www.nacion.com/ln_ee/2008/agosto/13/opinion1659549.html

Oposición irracional a uniones entre homosexuales

El pasado 27 de Julio, el Eco Católico informó que los diputados Oscar López, Mayi Antillón, Luis Fernando Sanchez y Alexander Mora se sumaron a los opositores al proyecto de ley que pretende legalizar las uniones entre personas del mismo sexo. Ellos comparten el argumento de los obispos diciendo que este tipo de uniones roza el concepto tradicional de familia y no están en el plan establecido por Dios. Ese razonamiento tiene varios puntos que merecen ser comentados.

Primero, en nuestro país existen miles de hogares no tradicionales, encabezados en la mayoría de los casos por madres solteras que con gran esfuerzo salen adelante. El hecho de no ser una familia tradicional, y por tanto, según estas personas, no estar contempladas en el plan de Dios, no ha impedido que en nuestro país se les garanticen sus derechos y se legisle en su favor.

Segundo, quienes desde posturas religiosas se oponen al proyecto, utilizan unos pocos pasajes bíblicos en donde se condena la homosexualidad. Si algo deberíamos haber aprendido hace mucho tiempo es que los textos bíblicos si bien tienen valiosas enseñanzas, fueron escritos bajo un contexto histórico y social completamente diferente al nuestro, donde la intolerancia se hace notoria y muchos de los mandatos que eran interpretados como provenientes de Dios, hoy en día son condenados por nuestra sociedad. Cito como uno de tantos ejemplos, el libro de Deuteronomio 21, 18-21: "Si alguno llega a tener un hijo obstinado y rebelde, que no obedece a su padre ni a su madre, y que aun después de castigado no obedece; entonces su padre y su madre lo llevarán a los ancianos de la ciudad, a la puerta de su localidad, y dirán a los ancianos de la ciudad: Este hijo nuestro es obstinado y rebelde, no obedece nuestra voz. Es comilón y borracho. Entonces los hombres de la ciudad lo apedrearán hasta que muera. Así quitarás el mal de tu medio, y todo Israel oirá y temerá".

Una cosa es Dios (y la concepción personal que cada quien tenga de El o Ella), y otra son sus autonombrados representantes en la Tierra que quieren imponer su visión.

Tercero, es especialmente contradictorio y lamentable el criterio del diputado López, quien ha impulsado importantes proyectos a favor de minorías de personas discapacitadas, y sin embargo, ahora se opone a que la minoría por largo tiempo discriminada de los homosexuales tenga acceso a los mismos derechos que el resto de nosotros, sin ser excluidos por su preferencia sexual diferente.

Recientemente un grupo de abogados opositores al proyecto, hicieron la solicitud al TSE para llevar el proyecto a referéndum. Es lamentable como se quiere utilizar un instrumento democrático en perjuicio de las minorías. ¿Que hubiera pasado si décadas atrás, hubiera sido la mayoría en un referéndum la que decidiera si las mujeres podían votar? ¿Se hubiera abolido la esclavitud si la decisión hubiera quedado en manos de una mayoría llena de prejuicios?

Invito a todas y todos los ciudadanos a que lean el proyecto y analicen si alguno de los puntos que ahí se plantean daña la familia o la paz social, como erróneamente proclamaron las miles de personas que marcharon el pasado 26 de Julio convocados por la Alianza Evangélica. El proyecto solo pretende otorgarle algunos derechos específicos como la cobertura por el seguro social a las parejas en la que uno de los miembros depende económicamente del otro, la posibilidad de herencia de bienes, así como la justa división del patrimonio en caso de separación, entre otros. Eso no nos afecta a quienes somos heterosexuales quienes seguiremos gozando de los mismos derechos que tenemos ahora. Tampoco va a significar el fin de la sociedad ni mucho menos. Las uniones entre homosexuales han existido desde hace mucho y ya es momento que el Estado costarricense, que nos cobija a todos por igual, reconozca los derechos que este grupo hoy solicita.

**publicado por La Prensa Libre el 18 de agosto de 2008 - http://www.prensalibre.co.cr/2008/agosto/18/opinion08.php
**publicado por Diario Extra el 16 de septiembre de 2008 - http://www.diarioextra.com/2008/setiembre/16/opinion09.php

NO a la homofobia, SI a la igualdad!

Soy heterosexual felizmente casado, y día a día veo con asombro como se opone una férrea resistencia a que se equiparen los derechos civiles de los homosexuales con los del resto de la sociedad.

La iniciativa que, afortunadamente, durante este gobierno parece estar teniendo buena acogida para legalizar la unión entre personas del mismo sexo, es un paso natural que un Estado democrático como el nuestro debe dar, como ya se ha ido dando en otros países del mundo.

No he leído un solo argumento que me haga pensar que esta iniciativa va a traer consecuencias negativas. Dicen unos que legalizar estas uniones va en contra de los derechos del resto de la sociedad. Que alguien me explique, ¿cómo el que una pareja de homosexuales vea legalizada su unión perjudica los derechos de mi esposa y los míos? Otros argumentan que esto viola la "ley moral natural". Sin embargo, es claro que las leyes de conducta de una sociedad no son fijas: evolucionan y se adaptan a los diferentes contextos y tiempos, en gran parte gracias a la lucha de los grupos oprimidos.

Prácticas que alguna vez fueron universalmente aceptadas como "naturales", como la esclavitud, hoy han sido superadas. Era "natural" pensar que el hombre era superior a la mujer en todo y, sin embargo, después de años de lucha la sociedad empieza a aceptar la igualdad de género. Hace solo unas décadas en los Estados Unidos se consideraba "natural" que los negros se sentaran en la parte trasera de los autobuses; y hoy en día, por primera vez en la historia de ese país, un negro es candidato a la presidencia con posibilidades reales de ganar. Cosas que hace siglos o incluso décadas eran aceptadas como "ley moral natural" hoy nos parecen aberraciones superadas. La homofobia aún imperante en nuestro medio debería avergonzarnos y ser superada de una vez por todas.

Otros argumentos para oponerse a esta iniciativa se caen solos. Usan el añejo estereotipo de que las relaciones entre homosexuales son inestables y por tanto poco aptas para la formación de una familia, o que darán un mal ejemplo a las nuevas generaciones. No puedo imaginar un peor ejemplo que el de muchas parejas heterosexuales cuyo esposo es un agresor, o que incumple las necesidades básicas de la familia por gastarse todo el sueldo en licor. Debería ser claro que la estabilidad de una pareja no depende del género o preferencias sexuales de sus integrantes. Todas son susceptibles de caer en el vicio si no se presta la adecuada atención. Al final, lo más importante para que una pareja sea estable y constituya un buen ambiente para la formación de una familia es el amor que haya entre sus integrantes; y si ese amor surge libremente entre una pareja homosexual de adultos responsables por sus actos, no debe deslegitimarse, no hay justificaciones válidas para hacerlo.

Por último, quedan los argumentos religiosos. Sin embargo, nadie está pretendiendo obligar a ninguna iglesia a realizar matrimonios entre personas del mismo sexo. Vivimos en un país donde existe libertad de culto, donde una persona puede tener las creencias que desee (o no tener ninguna) y no por ello verse sujeta al criterio de ninguna religión en particular. Estamos hablando de derechos civiles, otorgados por un Estado que cobija a ciudadanos de todas las razas, credos, géneros y sí, también, preferencias sexuales. La separación entre iglesia y Estado en este punto debe ser contundente.

Insto a las y los diputados y demás autoridades gubernamentales a seguir apoyando esta importante iniciativa que solo va a ayudar a fortalecer a nuestra democracia, otorgando derechos hoy inexistentes en nuestro país a un grupo de gente que ya ha sufrido suficiente discriminación injustificadamente.

** publicado en Diario Extra el 12 de agosto de 2008 - http://www.diarioextra.com/2008/agosto/12/opinion11.php