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sábado, 23 de abril de 2011

Sobre financiamiento a actividades religiosas con dinero público

Si hace un par de años hubiera leído esta noticia me hubiera escandalizado y hubiera buscado como hacer un alboroto (a pesar de no ser residente, por tanto contribuyente, de la ciudad de San José). A primera vista choca leer que la municipalidad de la ciudad capital financia actos religiosos (católicos). Es dinero aportado por todos, católicos y no católicos, y debería destinarse a obras y actos para todos, ¿cierto? Con mi dinero no deberían financiar actos de una creencia que no comparto.

Pero, ¿cuanto porcentaje de la población es cristiana evangélica fieles creyentes del creacionismo, para quienes toda visión científica del mundo es un insulto? (seguramente los ha oido decir ofendidos que ellos no descienden de un mono). Ellos también aportan dinero en impuestos y con ese dinero se financian instituciones de investigación y divulgación científica. ¿Cuantos hemos ido al Museo de los Niños a la exhibición sobre dinosaurios y edades de la Tierra? ¿O al Planetario para aprender de como se formó el Sistema Solar hace miles de millones de años? Al final, aunque para nosotros sean hechos científicos casi incuestionables, para mucha gente no son más que creencias que va totalmente en contra de las suyas, y al menos que yo sepa, no veo manifestaciones pidiendo que se cierren estos lugares o que se dejen de financiar.

Creo que hay que tener un poco de cuidado a la hora de hacer reclamos, porque perfectamente los mismos argumentos que usamos pueden sernos aplicados a nosotros mismos.

¿Que opina ud?

lunes, 12 de julio de 2010

Acertada oposición a un disparate

Debo reconocerle a la iglesia católica de El Salvador lo que considero un acierto: oponerse al disparate aprobado recientemente por el congreso de ese hermano país, para que se haga una lectura obligatoria de la biblia en las escuelas, según ellos, para combatir la violencia. Y digo disparate por varias razones: en un país que se hace llamar laico como El Salvador, tal cosa no tiene cabida, y así fue señalado por la institución. Es simplemente un irrespeto por la diversidad de ideologías. Otra historia sería si al lado de citas seleccionadas de la biblia cristiana, se leyeran también otros textos, religiosos y seculares, con mensajes igualmente valiosos. Por ejemplo, los libros de Carl Sagan quizás serían mas efectivos para la tarea.

También, por más buenas intenciones detrás de la medida, es innegable que la biblia está plagada de violencia, machismo, genocidio justificado, esclavitud, xenofobia, etc. Incluso el nuevo testamento. Ejemplos sobran.

Desde luego, hay otras razones que deben también señalarse (y así lo hacen ellos mismos), y es que la iglesia católica desde siempre ha considerado que tiene el monopolio de la interpretación de este libro.

En cualquier caso, aplaudo esta postura, y espero que el presidente Funes vete esa ley.

lunes, 17 de mayo de 2010

Libertad de expresión y separación religión-Estado

La libertad de expresión es uno de los pilares de las sociedades democráticas, sin embargo, esta no es absoluta, debe ejercerse con responsabilidad y acatando los límites impuestos por la ley. En nuestro país, uno de estos límites está claramente definido por el artículo 28 de la Constitución, en donde se prohíbe "...hacer en forma alguna propaganda política por clérigos o seglares invocando motivos de religión o valiéndose, como medio, de creencias religiosas". También el nuevo código electoral, en su artículo 136 es claro: "Es prohibida toda forma de propaganda en la cual, valiéndose de las creencias religiosas del pueblo o invocando motivos de religión, se incite a la ciudadanía, en general, o a los ciudadanos, en particular, a que se adhieran o se separen de partidos o candidaturas determinadas.".

Los artículos citados forman parte del conjunto de frenos y contrapesos diseñado por los constituyentes del siglo XIX, y mantenido acertadamente hasta hoy, para resguardar la libertad del sufragio y evitar que la ciudadanía sea manipulada con sus creencias religiosas a la hora de ejercer el voto. Esto constituye otro de los pilares fundamentales de la democracia moderna: la separación entre la religión y el Estado.

Con su llamado directo a no votar por los políticos que, en su criterio "...niegan a Dios y defienden principios que van contra la vida, contra el matrimonio y contra la familia", hecho además en medio de una concurrida actividad religiosa, el obispo Ulloa cruzó una delgada línea que debe respetarse en una sociedad pluralista y diversa como la nuestra. Debe también tomarse en cuenta el contexto en el que se da este llamado: el país estaba por iniciar la campaña electoral, los partidos políticos ya tenían definidos sus candidatos tanto para presidente como para diputados, y estos ya habían expresado su posición respecto a proyectos de ley rechazados por la jerarquía católica.

Es innegable que por su condición de obispo, el señor Ulloa se encuentra en una posición de poder y autoridad capaz de ejercer influencia en la voluntad de quienes escuchan su mensaje. Incluso, el código de Derecho Canónico, que rige a los católicos, en su canon 212, establece que los fieles "...están obligados a seguir, por obediencia cristiana, todo aquello que los Pastores sagrados, en cuanto representantes de Cristo, declaran como maestros de la fe o establecen como rectores de la Iglesia."

Esto no escapó a la vista de los entonces candidatos a diputados por el Partido Liberación Nacional, quienes apenas unos días después de las palabras del obispo y la difusión de estas en distintos medios de comunicación nacionales, expresaron en un campo pagado en La Nación, su compromiso, de quedar electos, a "enterrar" uno de los proyectos polémicos, el que pretendía reformar el artículo 75 de la Constitución para eliminar la confesionalidad estatal. El peso y la influencia del llamado del obispo en el proceso electoral es más que evidente.

El artículo 28 de la Constitución, no es una "odiosa discriminación", este no solo aplica para clérigos católicos si no para todos los que somos ciudadanos. Es uno de los pocos instrumentos existentes en el país para hacer valer la sana separación entre la religión y el Estado. Es vigente y necesario para garantizar el ejercicio pleno y libre del sufragio de parte de los electores de todas las confesionalidades, y para darle libertad a los legisladores y a quienes aspiren a serlo, de desempeñar su función a cabalidad sin verse amedrentados por el posible costo político que vaya a tener el apoyo a proyectos que estén en contra de las enseñanzas un credo religioso, pero que representan una necesidad real y urgente para sectores minoritarios que también forman parte de la sociedad.

Invito a los lectores que deseen formarse un criterio en este tema, a revisar el fallo completo en el sitio web del TSE: http://www.tse.go.cr/juris/electorales/3281-E1-2010.html

Publicado en La Nación del lunes 17 de mayo de 2010

jueves, 6 de mayo de 2010

Un pequeño paso personal, un gran paso hacia la separación religión Estado en Costa Rica

A través del periodista Jose Rodolfo Ibarra, en la red social twitter, me enteré de que el TSE declaró con lugar, el recurso de amparo electoral que desde septiembre del año pasado, yo y otros 2 colegas de la Asociación Costarricense de Humanistas Seculares presentamos contra el obispo de Cartago, José Francisco Ulloa, por su llamado a no votar por los candidatos que no compartían los principios católicos.

El comunicado de prensa del TSE, disponible en el blog del periodista arriba referido, dice:

"POR TANTO

Se declara con lugar el recurso de amparo electoral, se ordena al recurrido que, en lo sucesivo, deberá abstenerse de hacer llamados a no votar por candidatos o candidatas que, a su juicio, no compartan los valores de la fe católica. Se condena al recurrido al pago de las costas, daños y perjuicios causados, a liquidar en la vía de lo contencioso-administrativo. Tome nota la CECOR de lo indicado.
"

Esto es una pequeña gran victoria en la hoy más difícil que nunca lucha por lograr que Costa Rica sea un Estado laico, y que se respete la separación entre Estado, que abarca a todos los ciudadanos con sus diferentes ideologías, y las religiones. Esta separación es un pilar de las democracias modernas, que previene de los abusos milenarios cometidos en el pasado, cuando los políticos y las jerarquías religiosas, usando las creencias más sagradas de las personas, los manipulan para obtener poder y lograr sus fines. No hay que ser ingenuos, esto aún se da, algunas veces de forma sutil, a veces directa.

También previene que una mayoría creyente margine y discrimine a las minorías no creyentes, por pensar diferente y no compartir su visión del mundo.

No se trata de censurar la libertad de expresión de nadie, si no de exigir que se respeten las mínimas normas que en nuestro país garantizan esta separación.

Espero que ahora si, tras varios tropiezos, el obispo Ulloa (que dicho sea de paso, no tengo nada contra él a nivel personal, aunque pueda parecer lo contrario) aprenda a ser más prudente en sus declaraciones y a saber que, por su posición de poder dentro de una institución que agrupa a tanta gente en nuestro país, sus palabras deben ser medidas por que pueden tener consecuencias desagradables y peligrosas si calan en las mentes de personas fundamentalistas, que no son pocas en nuestro país.

Expreso mi satisfacción con el TSE como institución por haber dado trámite al recurso (todavía me falta conocer el detalle del fallo, por lo que no me refiero más al respecto)

Finalmente, no solo el obispo Ulloa y la iglesia católica han violado los artículos de la Constitución y el Código Electoral que exigimos respetar con nuestro recurso, otras denominaciones religiosas lo hacen también y quizás de manera más contundente y seria, pero menos sonadas. Invito a quienes lean esto a que esten vigilantes y se animen a exigir el respeto que el principio de separación iglesia-Estado merece, ahora que ya contamos con un precedente para hacerlo.
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En facebook, el TSE colocó la ficha técnica del fallo. Quisiera llamar la atención sobre 2 cosas:

  • El reiterado uso del TSE, del título "Monseñor", en lugar del nombre propio del obispo Ulloa, a pesar de aclarar expresamente que "es un sujeto de derecho privado". Ya me he referido en el pasado al uso de ese título, pero cuando se hace de parte de una de las máximas instituciones de la democracia de nuestro país, se vuelve bastante molesto.
  • En la ficha técnica se dice: "a pesar de que no se declara con lugar el recurso contra la CECOR". Lo cual llama la atención pues, al menos de nuestra parte, no presentamos ningún recurso contra la CECOR, si no contra Ulloa como individuo.
A pesar esos pequeños sinsabores, reitero mi complacencia con el fallo.

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----------------EDITO 2------------------
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En este enlace
pueden encontrar el fallo completo de 45 páginas. Recomiendo su lectura, está MUY bien fundamentado, incluso haciendo referencias al derecho canónico para demostrar la posición de poder del obispo Ulloa sobre la conciencia de sus fieles.

domingo, 14 de febrero de 2010

El fin de un monopolio ¿el inicio de un gran cambio?

El pasado 4 de febrero, la Sala IV, ante una acción de inconstitucionalidad presentada por un ciudadano, eliminó un requisito que debían cumplir quienes aspiraran a ser profesores de religión, conocido como la "missio canónica", que básicamente consistía en la autorización de parte de la cúpula de la iglesia católica, quien tenía el monopolio de decidir quien era idóneo para ese cargo. Esta situación daba lugar a varias irregularidades que eran toleradas por nuestro Estado, y vale la pena recordarlas y analizarlas, para no solo no volver a permitirlas en el futuro, si no que veamos en que otros aspectos podemos mejorar.

Primero, este privilegio permitía la intromisión en la vida privada de las personas, violando el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, firmada por nuestro país: "Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.". Una persona divorciada quedaba totalmente impedida de rehacer su vida, y se veía obligada a "guardar las apariencias" con todas las consecuencias sociales y sicológicas que eso implica. Peor aún, el reglamento de la conferencia episcopal, ponía su ley, el derecho canónico, por encima de la legislación civil que es la que vale en una democracia como la nuestra, que se jacta de ser una de las más maduras del continente y en ese aspecto me atrevo a decir somos de las más atrasadas.

Segundo, se violaba la libertad de conciencia, pues si un profesor de religión decidía abandonar la fe católica para convertirse en evangélico, era objeto de persecución y su conducta moral era puesta en entredicho. No importaba la preparación y la experiencia, era removido de su cargo u obligado a renunciar.

Tercero, y quizás de los más graves, por que raya en corrupción: parte de los requisitos que la jerarquía católica era graduarse o cursar materias en una universidad privada de su propiedad, la Universidad Católica. Esto obligó a estudiantes graduados de universidades estatales, como la UNA y la UNED, que ofrecen la carrera de la enseñanza de la religión, a volver a llevar clases en este otro centro. Esto llevó a las universidades estatales referidas, a suspender la matrícula en esa carrera.

El fallo es oportuno e histórico, un paso hacia adelante en el reconocimiento del cambio en la realidad nacional, en donde los privilegios estatales para una institución religiosa no se justifican, en donde cada día existe más variedad de pensamiento, tanto en la diversificación del cristianismo, como en la cada vez mayor aceptación de modelos de vida no religiosos, pero igualmente válidos. Un avance en cuanto al respeto de los Derechos Humanos, al reconocimiento de igualdad ante la ley, y sobre todo, hacia una necesaria separación entre iglesia y Estado.

Ojala que este sea apenas un primer paso hacia la transformación de la educación religiosa en Costa Rica, en donde se le permita a los jóvenes conocer otras ideologías, algunas incluso más antiguas que el cristianismo y aún vigentes en gran parte de la población mundial, tan valiosas como este, y que tanto han aportado a la humanidad. Que tengamos una formación verdaderamente integral, que promueva la tolerancia y el respeto por las diferencias culturales. La transformación será lenta, pero es necesaria. La amenaza que se cierne sobre el mundo de hoy no es el tan criticado "relativismo", si no la pretensión de tener la verdad absoluta y los intentos por imponer una única visión en un mundo con muchas culturas, muchas creencias y cada día más conectado e interdependiente.

Costa Rica puede hacer la diferencia en este campo, apostando por un modelo inclusivo y tolerante sin caer en los extremos de un secularismo que quiere sacar por la fuerza a la religión, ni cerrarse a que un credo tenga el monopolio absoluto, como lo tuvimos nosotros hasta hace tan poco.

(*) publicado en La Prensa Libre el 13-02-2010

martes, 3 de noviembre de 2009

Prohiben crucifijos en aulas de Roma. ¿Razón para celebrar?

Hoy trascendió la noticia de el fallo de una corte europea de derechos humanos, a favor de unas personas que demandaban para que se prohibieran los crucifijos en las aulas. El alegato era que la presencia de los crucifijos constituye "una violación del derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones" y "una violación de la libertad religiosa de los alumnos".

Se supone que yo como ateo/humanista secular debería de estar celebrando este histórico pronunciamiento, y sin embargo, me queda un mal sabor de boca con todo el asunto. Esto por que, sea como sea, se ha restringido una forma de expresión, un símbolo que para algunos no significa nada (o tiene connotaciones negativas), pero para muchos otros es un símbolo muy importante en sus vidas. Estas muchas personas van a tomar este hecho como una agresión contra sus más arraigadas creencias y van a reaccionar acorde.

Para mi la solución óptima no es prohibir, como parece que se hace en Francia y ahora en Italia, la manifestación pública de una creencia particular (ya sea con crucifijos, el uso voluntario del chador, estatuas, etc) si no permitir las diferentes manifestaciones bajo las mismas condiciones. Si en un aula hay un crucifijo, y hay niños de padres musulmanes que quieran colocar un símbolo de su credo, que los dejen (aunque creo que los musulmanes no son tan dados a adorar imágenes como los católicos), si hay niños de padres ateos, y quieren poner un Darwin Fish, adelante!

En el caso de los símbolos, me parece que la política debería ser de tolerancia y promoción de la convivencia de diversas formas de ver el mundo (y expresarlo por medio de símbolos). Casos como la financiación estatal me parecen diferentes, por que estamos hablando de recursos limitados y simplemente no es factible (y para mi, tampoco moral ni justo) contribuir y mantener económicamente a todos los credos por igual con dineros de todos. En ese caso, lo sensato es que los Estados se hagan a un lado y que cada credo vele por el mantenimiento de sus jerarquías y de sus lugares de culto (noten que no he dicho nada de aportes para obra social).

Lo mismo opino sobre la educación. La solución no me parece que sea no enseñar religión (me guste o no, la experiencia religiosa nos ha acompañado desde el inicio de nuestra presencia en la Tierra como seres pensantes) si no ofrecer información de las diversas experiencias, pasadas y presentes para que la persona pueda tomar una decisión informada sobre cual credo adoptar, o, no adoptar ninguno. Pero que sea en base a la libre circulación de información e ideas, no al adoctrinamiento de una única visión o peor aún, a la represión de todas.

La simple exhibición de un símbolo a mi no me ofende. Mientras nadie me ponga un arma en la cabeza y me quiera obligar a besar una imagen, yo no tengo ningún problema. Esta prohibición me parece que a la larga va a ser contraproducente para las luchas por una secularización racional que no caiga en los mismos extremos de represión e intolerancia que a lo largo de la historia han mostrado las religiones cuando han estado en el poder. Y en Costa Rica, no me cabe duda de que los detractores del proyecto de reforma constitucional a los artículos 75 y 194 van a usar esto para meter más miedo y decir que es tras de eso que estamos quienes impulsamos este proyecto.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Legitimando al poder religioso en Costa Rica

De cara a las elecciones presidenciales y de diputados de Costa Rica en 2010, la iglesia católica nacional ha emitido un documento con sus recomendaciones a los diferentes sectores de cara al proceso que se avecina. Están en su derecho de expresarse como institución parte de la sociedad que son. Esta vez mi crítica no se centra en ellos (y aqui no hay que usar lenguaje inclusivo dado que la conferencia episcopal ha estado siempre formada exclusivamente por varones), ni siquiera contra su mensaje, de hecho, comparto su llamado a los candidatos a no gastar tiempo ni recursos (que a la larga pagamos todos) en ataques personales, si no que se centren en ideas y propuestas.

Mi crítica es a la excesiva importancia que se le da a cada palabra que sale de la boca de los obispos, tanto de parte de la prensa, como de los mismos candidatos, que no hacen más que legitimar continuamente el poder religioso sobre el resto de los componentes de la sociedad. Me refiero a la nota que salió en el Diario Extra, titulada: "Iglesia quiere iluminar conciencias en campaña". En ella sale la fotografía que acompaña a este párrafo, en donde vemos al grupo del cual saldrá el siguiente presidente de la República, cual niños en clase de catecismo, muy juiciosos, poniendo atención al obispo mientras les jala las orejas y les dice como deben hacer su campaña política. Llama la atención como todos asisten a estas convocatorias eclesiásticas, y sin embargo, cuando de debates se trata, no todos consideran importante asistir.

Esta actitud es comprensible: para ganar las elecciones, el candidato no puede darse el lujo de no contar con el visto bueno de los líderes religiosos, y entre más aparezcan junto a los "representantes de dios en la tierra", mas probabilidades de obtener el voto de la gran masa de feligreses, cuya intención es astutamente "guiada" desde el púlpito. Esa forma de populismo me parece detestable, y me cuesta ver diferencias entre la situación que se daba en la edad media (aún persiste en muchas partes del mundo), en donde el poder político representado por el rey o el emperador, debía ser antes legitimado por el poder religioso, y esto lo veíamos en el acto de coronación. Esa necesidad que sienten los candidatos de sumisión frente al poder que supuestamente representan los obispos, para así ganarse al pueblo, me parece peligrosa. Este tipo de convocatorias no son para nada inocentes y por eso la iglesia católica se inmiscuye en cuanto acto político pueda, para perpetuar su poder y luego reclamar su influencia en cuanta iniciativa amenace con ir en contra de su doctrina. Los candidatos y candidata son cómplices, conscientes o no, de esto. Por esta y otras razones, ninguno de esos personajes contará con mi voto.

También debo decir que, me sorprende como algunas personas se rasgaron las vestiduras ante una iniciativa denominada "Red de Control Ciudadano", por considerarla una blasfemia contra el sagradísimo e incuestionable TSE, pero, ¿dirán lo mismo acerca de la "iluminación" de conciencias, que desde lo alto nuestros ilustres obispos quieren hacer?

miércoles, 14 de octubre de 2009

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa!



Ahora ya sabemos por que Costa Rica quedó fuera del mundial!

lunes, 28 de septiembre de 2009

Estado laico: mitos y realidades

El tema de si Costa Rica debe o no unirse a la tendencia mundial de declararse como Estado aconfesional o laico (sin religión oficial) ya empezó a discutirse en algunos medios de comunicación escritos, pero el debate empezó con el pie izquierdo. Algunos articulistas con una posición evidentemente conservadora y favorable a dejar las cosas como están, menosprecian el tema, calificándolo de pérdida de tiempo, o peor aún, atacan el concepto de Estado laico con afirmaciones incorrectas, tratan de sembrar temores infundados y hacen comparaciones fuera de lugar con regímenes asesinos del pasado. Es oportuno hacer algunas aclaraciones al respecto.

La situación actual de Costa Rica, en donde el Estado en el artículo 75 de la Constitución declara que tiene religión oficial, la católica romana, es singular en el mundo occidental moderno. Hasta hace poco, en todo el continente americano, solo nuestro país y Bolivia hacían esa distinción. Con la reciente reforma constitucional boliviana, nos quedamos solos.

La alternativa es, mediante una reforma al mencionado artículo 75, hacer de Costa Rica un Estado laico. Pero, ¿Qué significa eso? Primero veamos lo que no significa: un Estado laico NO es un Estado ni ateo, ni mucho menos antirreligioso, todo lo contrario, es un Estado que reconoce el derecho humano fundamental a la libertad de conciencia a todos sus ciudadanos, creyentes y no creyentes por igual, tomando una postura neutral en cuanto a la religión, sin favorecer ni perjudicar a ninguna, y en donde las decisiones de gobierno se toman sin la injerencia de esta ni de sus jerarquías o instituciones. En un Estado laico, todos los credos respetuosos de los derechos humanos son aceptados y tratados por igual.

Como lo demuestran diversos estudios y sondeos publicados recientemente, la religión católica no cuenta ya con esa mayoría absoluta que podría haber justificado en algún momento la confesionalidad actual. Muchísimos grupos cristianos alternativos surgen y ganan adeptos de forma acelerada, y al mismo tiempo, un creciente porcentaje de la población se declara no afiliada a ningún grupo religioso. Ante la globalización cultural, el mayor acceso a la información y el contacto de los costarricenses con otras culturas y tradiciones, esta tendencia parece ser irreversible. La pregunta es entonces, ¿no es conveniente que nuestro país asuma una actitud neutral en cuanto a confesionalidad religiosa, en donde cualquiera que sea la tendencia dominante en el futuro, se garantice constitucionalmente la libertad de conciencia como solo un Estado laico puede hacerlo?

La misma Iglesia Católica, en el Concilio Vaticano II, abogó por eliminar de los textos constitucionales las referencias a las religiones oficiales, pues dichas referencias atentan contra la libertad religiosa de los ciudadanos. Un Estado laico es por definición uno que protege y garantiza esta libertad, es por esto que comparaciones con regímenes dictatoriales como los de Hitler en la Alemania nazi, y Stalin en la Unión Soviética, entre otros, son absurdas y carecen de sentido. Estos no eran en absoluto estados laicos, ni siquiera podrían llamarse estados ateos, pues si bien en el caso ruso había una fuerte persecución contra las religiones, se pasó de un Dios sobrenatural a uno de carne y hueso en la figura de su líder.

La adopción de un Estado laico tampoco significa pérdida de valores ni mucho menos de la identidad nacional. Es un hecho histórico la relevancia que el catolicismo y el cristianismo en general han tenido para el país y el como estas tradiciones siguen arraigadas en el pueblo, pero la laicidad estatal no amenaza esto sino que lo viene a complementar con un componente de tolerancia y respeto hacia la nada despreciable porción de ciudadanos que no comparten actualmente esas creencias, así como un alineamiento del país en materia de derechos humanos al llevar a la práctica la igualdad de los ciudadanos y la libertad de pensamiento.

Sin duda alguna, el momento es propicio no solo para el debate con argumentos sólidos y racionales en este tema, si no para la toma de acciones concretas que logren el Estado que todos los ciudadanos, presentes y futuros, con toda la variedad de pensamientos e ideologías que lo componen, merecemos.

* publicado en La Prensa Libre

* publicado en Nuestro Pais (ElPais.cr)

* publicado en Semanario Universidad

* publicado en Diario Extra

* publicado en El Pregón

** Este articulo es una respuesta a estos 2 artículos publicados en La Nación sobre el tema:

http://www.nacion.com/ln_ee/2009/febrero/07/opinion1867249.html

http://www.nacion.com/ln_ee/2009/febrero/11/opinion1871361.html

viernes, 25 de septiembre de 2009

¿Y los no creyentes?

La señora Laura Chinchilla se ha manifestado en contra del actual proyecto de ley que busca la reforma de los artículos 75 y 194 de la Constitución Política; el primero, para eliminar la confesionalidad del Estado costarricense, y el segundo, para modificar el juramento constitucional que toda persona que aspire a ejercer un cargo público debe hacer.

Ella afirma que "la mención a Dios no atenta contra la libertad de culto ni discrimina entre credos religiosos", pero yo le pregunto, doña Laura, ¿y los que no somos creyentes? Ese creciente porcentaje de la población que no tiene creencias religiosas, pero seguimos siendo ciudadanos con valores, moral y ética (aunque estos no se fundamenten en concepciones metafísicas), madres, padres, profesionales que también contribuimos con el Estado y la sociedad, ¿no tenemos también nosotros los mismos derechos solamente por ser una minoría?

¿No es acaso un atentado contra la libertad de conciencia, derecho humano fundamental, el obligar a una persona a jurar por un ser o una creencia que no comparte?

Es por eso que la propuesta que hace el Movimiento por un Estado Laico en Costa Rica (MELCR) va encaminada a que el juramento se haga por las convicciones de cada persona, sean estas fundamentadas en un Dios, como ella y la mayoría católica de Costa Rica, o no.

Eso es la esencia de la libertad de conciencia, caso contrario a lo que ocurre hoy en nuestro país.

Nosotros también, doña Laura, exigimos nuestro derecho a invocar nuestras convicciones cuando asumimos la responsabilidad de un cargo público, y con esto no atentamos para nada contra las convicciones y creencias de la mayoría.

La propuesta no está tratando de eliminar la mención de Dios de la Constitución, eso es una afirmación absurda y sin sentido.

Se debe recordar que el MELCR está integrado también por iglesias cristianas como la Luterana e instituciones educativas en el área de la religión (UNA y Universidad Bíblica), así como de personas católicas que comprenden que la situación actual de confesionalidad no es la óptima, y quienes no tienen ningún interés en sacar a Dios o los valores religiosos de la vida costarricense; todo lo contrario.

Además, quienes irresponsablemente afirman que esta es la intención primaria de la propuesta, pasan por alto el hecho de que, al inicio del capítulo 1 de la Constitución, los diputados de la Asamblea Constituyente invocan el nombre de Dios y nada en la reforma propuesta busca cambiar esto, ni mucho menos menospreciar el papel que el cristianismo, en sus distintas denominaciones, ha tenido en la construcción de la sociedad costarricense.

Ese papel lo tiene asegurado en la historia; sin embargo, no justifica los privilegios de los que la Iglesia Católica, como institución, goza actualmente, a costa de todas y todos, compartamos su doctrina o no.

Ciertamente, esta urgente reforma requiere un diálogo nacional, no solo de los distintos credos religiosos, sino de todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, creyentes y no creyentes por igual, pero este diálogo debe ser responsable e informado, no basado en prejuicios personales y en la invisibilización de sectores, como los no creyentes, solo por el hecho de tener un pensamiento diferente, muchas veces satanizado y condenado injustamente con base en el desconocimiento y la manipulación deliberada de la información.

Y es así como está fundamentado el MELCR, que ha sido siempre un movimiento abierto a todo aquel que haya querido acercarse y aportar ideas para lograr la meta que todos, dentro de nuestras diferencias, tenemos en común: el establecimiento de un Estado laico que garantice un trato igualitario para todos.

(*) Publicado en La Nación como respuesta a la posición de la candidata Laura Chinchilla respecto al proyecto de Ley de reforma de los artículos 75 y 194 de la Constitución

viernes, 11 de septiembre de 2009

El Estado laico no pretende eliminar a Dios de ningún lado

Don Guyón, ¿leyó ud. el proyecto de ley 17.511 que propone la reforma a los artículos 75 y 194 de la Constitución Política? Sus múltiples ataques a la iniciativa hacen pensar que no lo ha hecho del todo. Lo invitamos a hacerlo para que pueda emitir opiniones en base a la información, y no a sus muchos prejuicios personales.

Para empezar, el Movimiento por un Estado laico en Costa Rica (MELCR) no es un movimiento ateo, quien le haya afirmado lo contrario le ha mentido. Es una alianza diversa que reúne diferentes sectores de la población y organizaciones, muchos de ellos religiosos y tan cristianos como el que ud. representa, por ejemplo, la Iglesia Luterana, la Escuela ecuménica de las ciencias de la religión de la UNA, y la Universidad Bíblica, que se han atrevido a reclamar igualdad de trato al Estado en contraposición a los privilegios de los que actualmente goza la Iglesia Católica, que se traduce, entre otras cosas, en cientos de millones de colones que salen de los bolsillos de todas y todos los ciudadanos, incluidos los miles de evangélicos que lo eligieron a ud. Estos fondos deberían destinarse a obras para toda la población, y no solo para un sector, que si bien es aún una mayoría, decrece rápidamente.

Pero el tema va más allá del aspecto monetario. La reforma al 75 busca poner fin a una confesionalidad que venimos arrastrando desde tiempos coloniales y que constituye un sinsentido, por que una figura jurídica como lo es el Estado no puede tener creencias, solo las personas, y estas creencias don Guyón, así como todas las tradiciones que las acompañan, como procesiones, ceremonias, rezos, etc, se mantienen intactas y quedan garantizadas de forma absoluta por la propuesta presentada.

Respecto a la propuesta de reforma del juramento constitucional, esta pretende hacer respetar el derecho humano fundamental a la libertad de conciencia. Don Guyón, hay un creciente sector de la población, cercano ya al 10%, que no profesa ninguna religión o no tiene creencias religiosas. Personas, muchas de ellas con familias tradicionales como las que ud. defiende, profesionales, tan morales y éticas como ud. y sus correligionarios, que contribuyen de igual forma al Estado. Ese sector que ud. tanto ataca y teme, pero que muy poco conoce, también tiene plenos derechos en una república democrática como la nuestra, y actualmente, si desea optar por un cargo público, es obligado a jurar por un concepto en el que no cree. Es por eso que la propuesta va encaminada a que cada persona jure por sus convicciones personales, sean estas religiosas o no.

También es falso que el objetivo del MELCR y su propuesta sea la de sacar a Dios de la Constitución. Eso es absurdo y sin sentido. Al inicio del capítulo 1 de la Constitución, los diputados de la Asamblea Constituyente invocan el nombre de Dios y nada en la reforma propuesta busca cambiar esto, ni mucho menos menospreciar el papel que el cristianismo, en sus distintas denominaciones, ha tenido en la construcción de la sociedad costarricense.

Finalmente, don Guyón, ¡basta ya de estar mezclando cosas que son temas aparte por completo! El MELCR y su propuesta no tienen nada que ver con temas de aborto, eutanasia, matrimonio entre homosexuales ni mucho menos con la pretensión de silenciar personas que opinen diferente. Por el contrario, se busca un diálogo de sectores que pensamos diferente y sobre esa base se ha trabajado en esta propuesta que solo busca un trato igualitario para todos.

publicado en La Prensa Libre en respuesta a comentarios del dip. Guyón Massey en ese diario y muchos otros medios.

martes, 8 de septiembre de 2009

Obispo de Cartago hace petición ilegal e inconstitucional

El artículo 28 de la Constitución política dice:

"ARTÍCULO 28.- Nadie puede ser inquietado ni perseguido por la manifestación de sus opiniones ni por acto alguno que no infrinja la ley. Las acciones privadas que no dañen la moral o el orden públicos, o que no perjudiquen a tercero, están fuera de la acción de la ley. No se podrá, sin embargo, hacer en forma alguna propaganda política por clérigos o seglares invocando motivos de religión o valiéndose, como medio, de creencias religiosas."

La Nación informa que, en la homilia del pasado domingo, durante una actividad religiosa en Cartago, el obispo declara: "Estamos frente a una campaña política en donde debemos escoger muy bien a quienes nos van a gobernar. Candidatos que niegan a Dios y defienden principios que van contra la vida, contra el matrimonio, contra la familia ya los estamos conociendo. Por lo tanto debemos ser coherentes con nuestra fe y en conciencia no podemos darle un voto"

"El obispo de Cartago pidió a los feligreses mantener una actitud activa. “Luchemos para defender los valores que son el fundamento de nuestra querida Patria y que algunos pretenden destruirlos, cosa que no lograrán porque somos la mayoría y porque Jesús el Señor de Costa Rica y Nuestra Señora de los Ángeles están con nosotros”.

El jerarca católico instó a los católicos a que se pronuncien contra “estas políticas antihumanas , anticristianas y ateas que algunos nos quieren imponer”.

Y además, reitera lo dicho: "Consultado ayer el obispo Ulloa sobre las connotaciones electorales de su pronunciamiento dijo “mantengo una a una las palabras dichas , nada tengo que agregar o quitar"

Lo dicho por el señor Ulloa, en un acto religioso, es una violación a lo establecido en el artículo 28 de la Constitución, y debe ser denunciado.

Es curioso y de resaltar, eso sí, como en el año 2001, el mismo obispo Ulloa no se oponía a la reforma que hoy se ha planteado en la Asamblea legislativa.

Urge una separación entre iglesia y Estado en Costa Rica!

jueves, 3 de septiembre de 2009

Preguntas para Laura Chinchilla sobre su oposición al proyecto de reforma de los artículos 75 y 194

La candidata presidencial Laura Chinchilla, ha manifestado su oposición al proyecto que el Movimiento por un Estado laico en Costa Rica presentó hoy en la Asamblea Legislativa para reformar los artículos 75 y 194 de la Constitución política. Como toda ciudadana, se le respeta su derecho a opinar, sin embargo, le tengo algunos comentarios y preguntas concretas sobre su posición.

Primero, me atrevo a decir que la señora Chinchilla no ha leído NI UNA SOLA PALABRA del proyecto propuesto. NI UNA. Esto basado en sus declaraciones en Facebook. La invito a hacerlo, y no dejarse llevar por notas amarillistas y titulares tendenciosos, malintencionados e irresponsables. De esa forma ella, y todos sus seguidores que exaltan sus declaraciones de oposición podrán formarse un mejor criterio con bases. El mismo consejo se lo extiendo al señor Hugo Barrantes, que también da opiniones sobre algo que no conoce (y que su misma jerarquía ha apoyado históricamente en el Concilio Vaticano 2do).

Mis preguntas, que están basadas, como dije, en su breve declaración:
  • ¿Que parte de la propuesta le parece que "carece de seriedad, mesura y respeto a la diversidad de credos"? Si lee el proyecto, y ve quienes conforman el Movimiento por un Estado laico, verá que es todo lo contrario a lo que afirma.
  • ¿Que pasa si una persona no creyente quiere ser funcionario público y lo ponen a jurar por un dios en el que no cree? Por que cada quien no puede escoger jurar por sus convicciones?, tal como lo hemos propuesto. Si estas son religiosas, genial, que jure por su dios, si no las son, con nuestra propuesta, no queda discrminado ni obligado a ir contra su forma de pensar.
  • ¿Que parte de la propuesta, ya sea en el proyecto, o en la amplia exposición de motivos que se hace, le parece que "menoscaban el papel de la religión en nuestra sociedad" o "justifican otras reformas que nos alejen de los valores morales y espirituales por los que nos regimos la mayoría de los costarricenses y que para muchos de nosotros emanan de la fe." ?
Como aspirante al máximo cargo del país, le solicito que fundamente sus declaraciones basándose en nuestra propuesta y no en sus propios prejuicios o el de sus asesores, que probablemente a estas alturas solo se preocupan por cálculos electoreros y poco les importan realmente los ideales social democrátas, solo lo que sea "popular" (como se declara abiertamente en la lista de correos del PLN), como salir en canales de "jóvenes" bailando los ritmos de moda.

viernes, 29 de mayo de 2009

Y dale con la educación sexual!

A veces uno prende el tele y tiene la sensación de que cruzó el tunel del tiempo y se encuentra en el siglo XII, o bien que fue teletransportado al mundo bizarro cuando ve nada menos que a un cura católico en el principal noticiero del país, hablando sobre educación sexual! Y es que no es de extrañar que este mundo esté patas para arriba, cuando viejitos que se dicen célibes (ahora hay que recalcar el "se dicen" por que hasta los "monseñores" nos salen con su buena cuota de hijos) son los encargados de decirle a los jóvenes como manejar su vida sexual! En este enlace hay un resumen de lo que fue la entrevista y algunos comentarios al respecto.

El eterno pleito con este tema, es por la oposición de la iglesia católica a que a los jóvenes conozcan sobre métodos anticonceptivos, puesto que para esta institución, solo hay un camino: el sexo solo debe practicarse dentro del matrimonio (católico, desde luego, por que los que estamos casados por la vía civil vivimos en pecado perpetuo...), fuera de eso, solo vale la abstinencia (por que ojo, ni siquiera la masturbación es lícita).

Que hay de malo con la abstinencia? Absolutamente nada, es una opción válida y en definitiva, es la única manera 100% segura de no contagiarse de nada y de evitar embarazos no deseados, en eso no creo que haya nadie que no concuerde, la palabra clave aquí es opción. La abstinencia debe ser una opción conciente y nunca una imposición como pretende la milenaria institución.



La excusa que ponen es que ningún método anticonceptivo es 100% infalible ni para evitar contagio de enfermedades ni embarazos, y es cierto!, pero nadie nunca ha afirmado que lo sean. Incluso, es fácilmente comprobable al leer una caja estándar de preservativos, la tabla con los diferentes porcentajes de efectividad. A nadie se le pretende engañar haciendole creer que por tener relaciones sexuales con preservativo va a estar 100% seguro.

A los dirigentes de la iglesia católica y sus secuaces les encanta llenarse la boca con la frase "educación integral" pero paradojicamente, quieren dejar absolutamente por fuera cualquier tema que tenga que ver con métodos anticonceptivos. Será que la palabra "integral" en el lenguaje católico significa otra cosa? Por que cuando uno piensa en "integral", se imagina algo completo, que en este caso, sería hablarle a los jóvenes sobre la responsabilidad que una vida sexual activa conlleva, así como todas las posibles consecuencias a pesar de todas las prevenciones del caso. También de como el ideal es que las relaciones sexuales se den en una relación de pareja estable donde medie el amor, y que la abstinencia es una opción perfectamente válida también (para que no sucumban ante las inevitables presiones sociales de su entorno para iniciarse prematuramente en la vida sexual). Pero ninguna educación puede llamarse "integral" si excluye dar información sobre métodos anticonceptivos modernos, su uso correcto, ventajas y desventajas.

El enseñarle a los jóvenes todo el aspecto "moral" de la sexualidad no tiene por que ser excluyente de proporcionarles el conocimiento de las distintas maneras que tienen de protegerse en caso de que, a pesar de todas las advertencias (y en el caso católico, amenazas) decidan tener relaciones sexuales, puedan hacerlo de la manera mas segura posible. Es hacia ese tipo de educación hacia la que los padres, máximos responsables, y el Estado, en segunda instancia, deberían apostar.

Finalmente, por que es que en mi querido país, los medios de comunicación le siguen dando tanta pelota a la iglesia católica? Al consultarle su opinión para todo (como si de todo supieran!), lo único que hacen es fomentar esa falsa imagen de autoridad y omnipotencia. Déjenlos que dentro de sus iglesias enseñen lo que deseen, y que quienes voluntariamente quieran seguir esas enseñanzas lo hagan en paz, pero por favor, empecemos a separar los asuntos del César de los del amigo imaginario que vive en las nubes, tal y como se los sugirió en algún lugar de su libro de referencia la figura de la cual su doctrina toma el nombre, pero no sus enseñanzas en la práctica.

lunes, 25 de mayo de 2009

Estado e iglesia: hasta que la muerte los separe.


La del 2010 será apenas la tercera elección para presidente en la que participe, pero estoy bastante seguro que esta ha sido la primera donde temas controversiales como el aborto, uniones civiles entre personas del mismo sexo, y la posibilidad de reformar el artículo 75 de la Constitución para que Costa Rica no tenga religión oficial, se abordan de forma tan directa y frecuente en los debates de los candidatos. Eso es sin duda muy positivo. Alguien dijo una vez: "de lo que no se habla no existe" y se deben poner estos temas sobre la mesa de discusión.

Aunque hay que reconocer que hay mas apertura, y al menos se hace un reconocimiento (de palabra) de la diversidad en cuanto a formas de pensar y vivir que hay en nuestro país, me preocupa la posición de 2 de los candidatos con más posibilidad de ganar (según encuestas) : Laura Chinchilla (PLN) y Ottón Solis (PAC).

De Ottón me preocupa su idea para que el Estado destine (más) dineros para financiar a las iglesias. Esto es claramente innecesario, dado que estas gozan ya de muy buena salud financiera. y con el aporte de sus fieles deberían ser capaces de sostenerse. Por lo demás su posición en los otros temas es mas o menos abierta.

La que me tiene sudando de verdad es Laura Chinchilla, se nota que tiene una relación estrecha con la iglesia católica, primero, por apoyar abiertamente el referendo del odio que esta milenaria institución promueve y para el cual recoge firmas a las salidas de las misas. Segundo, por que cuando se le pregunta su opinión sobre la reforma al artículo 75 (que declara a la católica como religión del Estado), ella dice que de realizarse, Costa Rica debería "negociar con el Vaticano". Eso, mis estimad@s lectores, se llama firmar un concordato, y si no saben lo que es, les ofrezco el que firmó República Dominica (léalo bajo el riesgo de sufrir horribles pesadillas por semanas).



Mi pregunta es: negociar que? Que tiene que ofrecerle el Estado Vaticano a nuestro país, que esta candidata se muestra tan preocupada por tal acuerdo? Si fuera a EEUU, a Europa o a China a quien le otorgamos tantas concesiones a cambio de tan poco, se paralizaría el país en protestas y nos rasgaríamos las vestiduras en nombre de la "soberanía nacional".

La iglesia católica hace aportes al país en lo social (muchas veces con plata que el mismo Estado le da) pero esto de ninguna forma justifica el que a nivel oficial se le otorgue una autoridad mas propia del siglo XV que del XXI. Un concordato no es mas que una bofetada a la libertad de conciencia. Es cierto que no será exactamente igual al que firmó República Dominicana, pero siendo realistas no podemos esperar que varíe mucho. Si me dan a escoger entre dejar el artículo 75 queditito como está, o reformarlo y firmar una acta de rendición incondicional como esa, me quedo con lo primero y por mucho.

A mi no me molesta que un candidato manifieste cual es su creencia religiosa, como todo ciudadano tiene pleno derecho a hacerlo. Lo que me preocupa y angustia es ver que alguien que posiblemente ocupará el máximo puesto del poder democrático del país y que se supone nos representa a tod@s, no sea capaz de poner a un lado sus creencias personales y ver el panorama completo, que se muestre tan servil y tenga tan poca visión como para estar dispuesta a seguir sometiendo al país entero al dominio ideológico de una institución en particular. Una en que sus jerarcas tienen posiciones totalitarias, cerradas, y se creen únicos poseedores de una "verdad absoluta" en un mundo de libre información e intercambio constante de ideas.

Soy pesimista ante el futuro cercano. Gane quien gane, lo que me queda claro es que el matrimonio entre iglesia y Estado en Costa Rica, está aún en los años felices y le queda mucho camino por andar.

domingo, 12 de abril de 2009

Nueva iglesia en Cartago

El día de hoy, domingo de resurrección, el periódico La Nación anuncia que en Ujarrás, Cartago, se construirá una iglesia (no me queda claro si se va a construir sobre una existente o si se trata de una nueva). Aqui pueden leer la nota.

Llama la atención el costo de la obra: 750 millones de colones (mas de 1 millón de dólares estadounidenses, por si me lee alguien fuera de Costa Rica), de los cuales, se indica se han recolectado 350 entre ayudas institucionales y privadas.

Caben varias preguntas:
  • Esas ayudas institucionales fueron directamente del gobierno? Del presupuesto del Estado al que todos, católicos y no católicos, contribuimos con nuestros impuestos?
  • Los restantes 400 millones, saldrán de las arcas del Estado?
Para muchos, especialmente para la mayoría católica de Costa Rica, el que el Estado le de plata a la iglesia católica es lo normal. Esto es además incentivado por el artículo 75 de la Constitución política que la declara como religión oficial (esto es técnicamente incorrecto, puesto que la iglesia católica no es una religión, si no el cristianismo en general, siendo la católica romana una iglesia). Pero que opinarían si el Estado destinara dinero para financiar obras de iglesias evangélicas, islámicas o judías, por poner solo unos ejemplos?

Es correcto que el dinero de todos los ciudadanos, que debe ser destinados para obras que beneficien a todos, se destinen para beneficio de una institución religiosa en particular? O debería esta institución autofinanciarse, como lo hacen todas las demás iglesias cristianas del país, para así satisfacer las necesidades de sus seguidores, en este caso, proporcionarles un lugar de culto? Ante la gran cantidad de ciudadanos que se proclaman católicos practicantes en el país (aproximadamente un 47% de la población según recientes encuestas), la iglesia católica no debería tener problema alguno para recolectar dineros en forma de donaciones directas de sus fieles e invertirlas en obras que los beneficien.

Por esta y muchas razones más, Costa Rica necesita convertirse en un Estado laico.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Falsedades sobre el Estado laico

El abogado Fernando Zamora, en su artículo del 7 de febrero titulado ¿Una nación sin identidad?, refiriéndose a la posibilidad de que Costa Rica se convierta en un Estado laico - esto es, independiente de cualquier organización o confesión religiosa- expresa su preocupación de que tal transformación implique la pérdida de nuestra identidad como nación. Para el abogado, la identidad costarricense es judeocristiana, dejando de lado elementos históricamente importantes como lo son tradiciones africanas, chinas, e indígenas, estas últimas muy anteriores a la llegada de los conquistadores españoles y a la violenta imposición de su credo y cultura.

Un Estado laico de ninguna manera pretende borrar el pasado, tan solo insinuar eso demuestra ignorancia ante el concepto. Un Estado laico es aquel que es neutral en asuntos religiosos, pero garantiza la existencia de cualquier credo que sea respetuoso de los derechos humanos. Todos los ciudadanos, creyentes y no creyentes, son tratados por igual y mantienen intacta su libertad de conciencia. No favorece ni perjudica en absoluto ninguna institución religiosa, y las decisiones del gobierno se toman sin injerencia de la religión, caso contrario a lo que sucede actualmente en nuestro país.

Como lo demuestran diversos estudios y sondeos publicados recientemente, la religión católica no cuenta ya con esa mayoría absoluta que podría haber justificado en algún momento la actual confesionalidad que el Estado costarricense declara en el artículo 75 de la Constitución, muchísimos grupos cristianos alternativos surgen y ganan adeptos de forma acelerada, y al mismo tiempo, un creciente porcentaje de la población se declara no afiliada a ningún grupo religioso. Ante la globalización cultural, el mayor acceso a la información y el contacto de los costarricenses con otras culturas y tradiciones, esta tendencia parece ser irreversible. La pregunta es entonces, ¿no es conveniente que nuestro país asuma una actitud neutral en cuanto a confesionalidad religiosa, en donde cualquiera que sea la tendencia dominante en el futuro, se garantice constitucionalmente la libertad de conciencia como solo un Estado laico puede hacerlo?

Por otra parte, el abogado adereza su artículo con una buena dosis de afirmaciones irresponsables con la clara intención de relacionar negativamente el concepto de laicidad con las terribles guerras y matanzas perpetradas por regímenes autoritarios que nada tienen que ver con el ideal de neutralidad religiosa del gobierno y libertad de culto que por definición constituyen al Estado laico. Algunos de estos regímenes asesinos reemplazaban a un Dios sobrenatural por uno de carne y hueso en la figura de sus líderes, por ejemplo, Hitler y Stalin, mientras que otros, como el de Franco en España y Palevic en Yugoslavia, contaron con todo el apoyo y complicidad de la jerarquía de la Iglesia Católica (la más grande institución religiosa organizada representante de la tradición judeocristiana).

Manipular conceptos y la historia para la conveniencia de la ideología propia, como lo hace el abogado Zamora, era una de las prácticas preferidas de estos regímenes en los que sin ningún fundamento real nos advierte que nos convertiremos.

*publicado en La Nación el 18 de febrero de 2009 - http://www.nacion.com/ln_ee/2009/febrero/18/opinion1878641.html

** este artículo es una respuesta a este: http://www.nacion.com/ln_ee/2009/febrero/07/opinion1867249.html

martes, 4 de noviembre de 2008

¿Para quien legisla el diputado Fernando Sánchez?

El pasado 26 de octubre, refiriéndose a una propuesta de legalizar un anticonceptivo de emergencia conocido popularmente como la "píldora del día después", el diputado Fernando Sánchez nos da una muestra de un servilismo propio de los oscuros siglos de la edad media, al declarar en La Nación: "En el caso mío, que soy católico practicante, donde hay posiciones que el mismo Papa ha externado, yo he sido claro que me voy a guiar por los dictámenes de la Iglesia Católica".

Olvida el diputado que él fue electo por el pueblo de Costa Rica y solo a éste es a quien debe responder. Como ciudadano, el diputado tiene todo el derecho de profesar el credo religioso de su preferencia, pero al momento de ejercer un cargo público, en especial en el poder Legislativo, cuna de las leyes que rigen a la sociedad, debe hacer a un lado sus creencias personales y ejercer su labor de forma responsable, analizando objetivamente y con criterio propio, basado en evidencias proporcionadas por expertos en la materia, y no limitarse a los mandatos promulgados por el soberano de un Estado extranjero como lo es el Vaticano, liberándose así de la responsabilidad que le fue otorgada con su cargo.

Las leyes que se emitan en el país deben ajustarse a la realidad nacional, y como ha quedado manifiesto en las últimas semanas gracias a diferentes reportajes en distintos medios de comunicación, los casos de embarazos en adolescentes, la temprana edad a la que los jóvenes se inician en la vida sexual activa, así como un número de alarmante de abortos, exigen que el Estado ofrezca a toda la población soluciones que abarquen desde una educación sexual integral, así como la distribución de métodos anticonceptivos.

La posición opositora de la iglesia católica ante el uso de los métodos anticonceptivos "artificiales" es conocida, y aquellos fieles que quieran acatar las prohibiciones de esta institución pueden hacerlo libremente amparados en su libertad de culto, pero es inaceptable que el criterio de los jerarcas católicos sea impuesto al Estado, cuando estos no han sido elegidos de forma democrática y no están facultados para intervenir en la vida política del país a pesar de su evidente impulso por hacerlo con sus peticiones a revisar la agenda legislativa y sus constantes apariciones junto a las figuras políticas de turno. De manera irrespetuosa para con las soberanías nacionales, el Estado Vaticano promulga documentos con los lineamientos que deben seguir los políticos católicos en todo el mundo ante proyectos de ley que vayan en contra de su línea de pensamiento. Como toda institución, la iglesia católica está en su derecho de pronunciarse ante los diferentes temas de actualidad, y es la decisión de sus adherentes acatar o no sus recomendaciones, pero su intromisión en política es inaceptable: la línea divisoria entre iglesia y Estado debe ser clara.

En cuanto al supuesto efecto abortivo del medicamento en cuestión, deben ser los criterios técnicos de expertos en el tema los que prevalezcan. Tanto la Organización Mundial de la Salud como nuestro Ministerio de Salud se han pronunciado al respecto y han declarado que la píldora del día después no es abortiva, pues su función es inhibir o retrasar la ovulación para evitar la fecundación, o bien cambiar el ambiente uterino a uno que no favorezca la implantación del óvulo fecundado. Dicha implantación es la que médicamente se considera como el inicio del embarazo a pesar de lo que las concepciones religiosas digan. Si el óvulo fecundado ha sido implantado en el útero, no hay ningún efecto sobre éste y el embarazo ya iniciado no será interrumpido, por lo que de ninguna manera constituye un aborto.

Por último, nuestros legisladores deben considerar que no se le está imponiendo a ninguna mujer el uso del medicamento. Lo que se pretende es que tengan la opción de usarlo si así lo consideran, usando para eso sus propios criterios morales y no los que se pretenden imponer por jerarcas ajenos a su realidad.

** publicado en El Pais el 7 de noviembre de 2008 - http://www.elpais.co.cr/OPINION/1108225.html
** publicado en la Prensa Libre el 11 de noviembre de 2008 http://www.prensalibre.co.cr/2008/noviembre/11/opinion07.php
** publicado en Semanario Universidad el 4 de diciembre de 2008 - http://www.semanario.ucr.ac.cr/index.php/mainmenu-opinion/185-ipara-quien-legisla-el-diputado-fernando-sanchez.html


Referencias:

http://www.nacion.com/ln_ee/2008/octubre/26/pais1751229.html


http://www.diarioextra.com/2008/octubre/18/nacionales03.php

jueves, 23 de octubre de 2008

Una educación religiosa inclusiva

El artículo del presbítero Luís Alejandro Rojas del 15 de octubre demuestra perfectamente el porqué Costa Rica necesita una reforma en cuanto a la educación religiosa. Su actitud hacia las creencias de otras personas, en este caso los cristianos evangélicos, es un reflejo de lo que sucede cuando desde pequeños limitamos la formación espiritual a un solo credo, haciéndonos pensar que el que nos inculcaron es la única opción válida. Debe recordar el señor Rojas que en el mundo el catolicismo representa aproximadamente un 17% del total (según datos de la Enciclopedia Británica de 2005). La diversidad existente es suficiente para que cualquier credo se vea obligado a tener humildad y no pretender poseer la verdad absoluta.

El Sr. Rojas debería ver la viga en el ojo de su Iglesia Católica antes de ver la paja en el de los demás. Con esto me refiero a la relación que hace entre la teología protestante y la ideología de mercado y capital. Que no olvide que su institución es actualmente investigada en nuestro país por supuesta intermediación financiera ilegal y que, además, posee millones de dólares de capital acumulados, con un 20% del paquete accionario del grupo financiero Sama.

La situación nacional -y mundial- ha cambiado mucho desde 1940. Como él mismo señala, el establecimiento de la enseñanza de la religión como monopolio de la Iglesia Católica es anterior a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Si Costa Rica se dice cumplidora de estos derechos, no puede favorecer únicamente a un credo que, si bien representa una mayoría, no se debe menospreciar al casi 25% de la población que no es católica. La interpretación que el presbítero hace del artículo 26 de la Declaración es errónea pues, como anoté en mi primer artículo, los padres pueden ejercer plenamente su libertad de culto enviando voluntariamente a sus hijos a las clases de catecismo. La opción que les queda a los padres no católicos es la de solicitar que sus hijos no reciban la clase de religión, lo que trae discriminación y segregación hacia el joven por parte de docentes y otros alumnos, tal como lo vimos en el reciente caso de un colegio de Cartago.

El Estado debería promover una visión más amplia, y esto desde luego no quiere decir que se deba contratar a un docente por denominación religiosa, lo que sería claramente irrealizable. Los actuales docentes pueden capacitarse para poder impartir fundamentos básicos de Budismo, Judaísmo, Islamismo, Hinduismo, Humanismo Secular, etc., además del Cristianismo en todas sus facetas. Recientemente Costa Rica fue sede de un encuentro de la iniciativa de alianza de las civilizaciones, pero el acercamiento que se pretende nunca será realizable mientras los Estados como el nuestro no promuevan el conocimiento de otras ideologías, lo que sin dudas llevará a la tolerancia y respeto que tanto necesita el mundo actual.

El monopolio del que goza la Iglesia Católica trae consigo otras situaciones negativas que deben corregirse. Actualmente la Conferencia Episcopal solo otorga la Missio Canónica a docentes que tengan título de la Universidad Católica de Costa Rica Anselmo Llorente y Lafuente, discriminando injustamente a excelentes profesionales de otras universidades como la UNA y la UNED: esto es inadmisible en un Estado diverso, donde la educación pública es financiada por ciudadanos de muchos credos e ideologías.

** publicado en La Nación el 23 de octubre de 2008, como respuesta al artículo de un cura católico (http://www.nacion.com/ln_ee/2008/octubre/15/opinion1737948.html)

lunes, 29 de septiembre de 2008

Educación religiosa: Una oportunidad para ampliar perspectivas

El ser humano es espiritual por naturaleza. A lo largo de la historia, nuestra especie ha invertido gran esfuerzo en la búsqueda de respuestas a las numerosas preguntas existenciales que han surgido. Estas respuestas han venido en la forma de las más diversas creencias: las que han caído en desuso las llamamos mitología, las que aún prevalecen las llamamos religión. En el mundo de hoy, no hay ninguna religión que cuente con una mayoría absoluta de adherentes y a pesar de que en la mayoría de los casos cada una se proclama poseedora de la verdad absoluta, lo cierto es que la variedad existente y el surgimiento de nuevas creencias día a día demuestra que la búsqueda de respuestas, lejos de haber terminado, es un proceso continuo.

En nuestro país, la iglesia católica posee el monopolio de la enseñanza de la religión en el sistema de educación pública. Nuestros niños desde muy pequeños son adoctrinados en este credo y no existe una razón lógica para esto. A pesar de que nuestro Estado es actualmente confesional (adopta al catolicismo como religión oficial), la realidad es que existe una enorme diversidad de creencias entre la población. Recientes encuestas de la UCR señalan que aproximadamente un 47% de la población se declara católica practicante. En los últimos años, gran cantidad de personas han adoptado otras formas de cristianismo, e incluso un 9% declara no pertenecer a ningún grupo religioso. Mantener este monopolio no tiene ningún sentido y si bien los padres que no sean católicos pueden pedir que sus hijos no asistan a clases de religión católica, no se les debería privar a los jóvenes de valiosas horas de educación que podrían aprovecharse inteligentemente. De todas maneras, la iglesia católica cuenta con su propio sistema de adoctrinamiento en las clases de catecismo, a las que los padres católicos, y en pleno ejercicio de su libertad de culto, pueden enviar voluntariamente a sus hijos si así lo desean.

Se nos presenta entonces una gran oportunidad para el cambio en provecho de todos. Una alternativa es enseñar durante los primeros años de escuela los valores cívicos y de convivencia tan necesarios hoy en día, así como inculcar el conocimiento y respeto de los derechos humanos, pilar fundamental de las sociedades democráticas actuales. Durante la adolescencia, cuando el joven ha alcanzado cierto grado de madurez, podemos impartir una verdadera clase de religión, en donde no se haga énfasis en un solo credo, sino que se expongan los diferentes sistemas de creencias pasados y presentes, con su historia, figuras protagónicas y textos sagrados. También deben tomarse en cuenta posturas no religiosas como el humanismo secular, que no se basa en la existencia de seres sobrenaturales sino que promueve el razonamiento y la aplicación del método científico dentro de un marco de respeto y tolerancia de otras ideologías.

De la misma manera que el viajar y entrar en contacto con otras culturas amplía nuestras perspectivas, una reforma de esa índole permitiría la formación de ciudadanos con un criterio más amplio, altamente tolerantes y respetuosos, quienes ante la elección de un sistema de creencias y valores para sus vidas adultas contarán con bases adecuadas para poder hacerlo de forma racional, en lugar del absurdo adoctrinamiento al que hemos sido sometidos desde temprana edad y nos hace crecer pensando que la creencia que nos impusieron es la única alternativa válida. ¿No es acaso esto lo mejor que un Estado como el nuestro, donde existe la libertad de culto, puede hacer por sus ciudadanos?

** publicado en La Nación el 9 de octubre de 2008 - http://www.nacion.com/ln_ee/2008/octubre/09/opinion1731319.html

** publico en La Extra el 24 noviembre de 2008 - http://www.diarioextra.com/2008/noviembre/24/opinion04.php