martes, 3 de noviembre de 2009

Prohiben crucifijos en aulas de Roma. ¿Razón para celebrar?

Hoy trascendió la noticia de el fallo de una corte europea de derechos humanos, a favor de unas personas que demandaban para que se prohibieran los crucifijos en las aulas. El alegato era que la presencia de los crucifijos constituye "una violación del derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones" y "una violación de la libertad religiosa de los alumnos".

Se supone que yo como ateo/humanista secular debería de estar celebrando este histórico pronunciamiento, y sin embargo, me queda un mal sabor de boca con todo el asunto. Esto por que, sea como sea, se ha restringido una forma de expresión, un símbolo que para algunos no significa nada (o tiene connotaciones negativas), pero para muchos otros es un símbolo muy importante en sus vidas. Estas muchas personas van a tomar este hecho como una agresión contra sus más arraigadas creencias y van a reaccionar acorde.

Para mi la solución óptima no es prohibir, como parece que se hace en Francia y ahora en Italia, la manifestación pública de una creencia particular (ya sea con crucifijos, el uso voluntario del chador, estatuas, etc) si no permitir las diferentes manifestaciones bajo las mismas condiciones. Si en un aula hay un crucifijo, y hay niños de padres musulmanes que quieran colocar un símbolo de su credo, que los dejen (aunque creo que los musulmanes no son tan dados a adorar imágenes como los católicos), si hay niños de padres ateos, y quieren poner un Darwin Fish, adelante!

En el caso de los símbolos, me parece que la política debería ser de tolerancia y promoción de la convivencia de diversas formas de ver el mundo (y expresarlo por medio de símbolos). Casos como la financiación estatal me parecen diferentes, por que estamos hablando de recursos limitados y simplemente no es factible (y para mi, tampoco moral ni justo) contribuir y mantener económicamente a todos los credos por igual con dineros de todos. En ese caso, lo sensato es que los Estados se hagan a un lado y que cada credo vele por el mantenimiento de sus jerarquías y de sus lugares de culto (noten que no he dicho nada de aportes para obra social).

Lo mismo opino sobre la educación. La solución no me parece que sea no enseñar religión (me guste o no, la experiencia religiosa nos ha acompañado desde el inicio de nuestra presencia en la Tierra como seres pensantes) si no ofrecer información de las diversas experiencias, pasadas y presentes para que la persona pueda tomar una decisión informada sobre cual credo adoptar, o, no adoptar ninguno. Pero que sea en base a la libre circulación de información e ideas, no al adoctrinamiento de una única visión o peor aún, a la represión de todas.

La simple exhibición de un símbolo a mi no me ofende. Mientras nadie me ponga un arma en la cabeza y me quiera obligar a besar una imagen, yo no tengo ningún problema. Esta prohibición me parece que a la larga va a ser contraproducente para las luchas por una secularización racional que no caiga en los mismos extremos de represión e intolerancia que a lo largo de la historia han mostrado las religiones cuando han estado en el poder. Y en Costa Rica, no me cabe duda de que los detractores del proyecto de reforma constitucional a los artículos 75 y 194 van a usar esto para meter más miedo y decir que es tras de eso que estamos quienes impulsamos este proyecto.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Legitimando al poder religioso en Costa Rica

De cara a las elecciones presidenciales y de diputados de Costa Rica en 2010, la iglesia católica nacional ha emitido un documento con sus recomendaciones a los diferentes sectores de cara al proceso que se avecina. Están en su derecho de expresarse como institución parte de la sociedad que son. Esta vez mi crítica no se centra en ellos (y aqui no hay que usar lenguaje inclusivo dado que la conferencia episcopal ha estado siempre formada exclusivamente por varones), ni siquiera contra su mensaje, de hecho, comparto su llamado a los candidatos a no gastar tiempo ni recursos (que a la larga pagamos todos) en ataques personales, si no que se centren en ideas y propuestas.

Mi crítica es a la excesiva importancia que se le da a cada palabra que sale de la boca de los obispos, tanto de parte de la prensa, como de los mismos candidatos, que no hacen más que legitimar continuamente el poder religioso sobre el resto de los componentes de la sociedad. Me refiero a la nota que salió en el Diario Extra, titulada: "Iglesia quiere iluminar conciencias en campaña". En ella sale la fotografía que acompaña a este párrafo, en donde vemos al grupo del cual saldrá el siguiente presidente de la República, cual niños en clase de catecismo, muy juiciosos, poniendo atención al obispo mientras les jala las orejas y les dice como deben hacer su campaña política. Llama la atención como todos asisten a estas convocatorias eclesiásticas, y sin embargo, cuando de debates se trata, no todos consideran importante asistir.

Esta actitud es comprensible: para ganar las elecciones, el candidato no puede darse el lujo de no contar con el visto bueno de los líderes religiosos, y entre más aparezcan junto a los "representantes de dios en la tierra", mas probabilidades de obtener el voto de la gran masa de feligreses, cuya intención es astutamente "guiada" desde el púlpito. Esa forma de populismo me parece detestable, y me cuesta ver diferencias entre la situación que se daba en la edad media (aún persiste en muchas partes del mundo), en donde el poder político representado por el rey o el emperador, debía ser antes legitimado por el poder religioso, y esto lo veíamos en el acto de coronación. Esa necesidad que sienten los candidatos de sumisión frente al poder que supuestamente representan los obispos, para así ganarse al pueblo, me parece peligrosa. Este tipo de convocatorias no son para nada inocentes y por eso la iglesia católica se inmiscuye en cuanto acto político pueda, para perpetuar su poder y luego reclamar su influencia en cuanta iniciativa amenace con ir en contra de su doctrina. Los candidatos y candidata son cómplices, conscientes o no, de esto. Por esta y otras razones, ninguno de esos personajes contará con mi voto.

También debo decir que, me sorprende como algunas personas se rasgaron las vestiduras ante una iniciativa denominada "Red de Control Ciudadano", por considerarla una blasfemia contra el sagradísimo e incuestionable TSE, pero, ¿dirán lo mismo acerca de la "iluminación" de conciencias, que desde lo alto nuestros ilustres obispos quieren hacer?

martes, 27 de octubre de 2009

Lectura recomendada: La diversidad de la ciencia: una visión personal de la búsqueda de Dios (Carl Sagan)


Carl Sagan es famoso por su gran capacidad como divulgador de la ciencia. El era un gran promotor del pensamiento escéptico y de la aplicación del método científico, (justamente 2 de los "pilares" del Humanismo Secular). Se ha debatido mucho sobre la posición personal de Sagan en cuanto a la existencia de dios, incluso he leído rumores completamente infundados de que éste gran científico y divulgador se "convirtió" antes de morir (algo completamente desmentido por su esposa, Ann Druyan). Lo cierto es que, a pesar de considerarse agnóstico, al leerlo, a uno le queda claro que no creía en ningún tipo de dios "personal" (como el que adoran las religiones monoteístas) y más aún, no parece que creyera en ninguna otra forma de dioses como "energías" o cosas similares. Si bien siempre dejaba abierta la posibilidad en caso de que apareciera evidencia (posición por demás razonable y que yo comparto).

Pues bien, quiero recomendar este libro: "La diversidad de la ciencia: una visión personal de la búsqueda de Dios (Carl Sagan)". Es un libro póstumo, publicado luego del 10mo aniversario de su muerte, y en él se reunen una serie de charlas dadas por Sagan cuando en 1985 lo invitaron a participar de las Conferencias Gifford, en Escocia, sobre teología natural.

Hace tiempo había visto el libro, pero no quería comprarlo, temía hacerlo. En parte por el título, por los rumores que había escuchado sobre la "conversión" de uno de mis pocos heroes, y por la naturaleza del evento en donde impartió las charlas. Pero finalmente me decidí a comprarlo, me fui directamente al capítulo titulado "La Hipótesis de Dios", y mis dudas quedaron completamente despejadas (para mi tranquilidad, luego de eso, pude empezar el libro apropiadamente y disfrutarlo con calma).

Al momento de escribir estas líneas, aún lo estoy leyendo, pero con lo poco que llevo, y sobre todo, luego de haber leído el capítulo en donde Sagan analiza de forma magnífica las supuestas evidencias de la existencia de algún dios, me siento completamente confiado en recomendarlo, no solo a escépticos, ateos o agnósticos, si no a personas creyentes, de mente abierta, dispuestos a leer argumentos en contra de ideas recientes tales como el diseño inteligente y el principio antrópico. Argumentos esgrimidos por alguien de la altura intelectual, capacidad argumentativa y conocimiento científico como lo fue el gran Carl Sagan.

Encontrarán en este libro una serie de datos científicos que respaldan las ideas (algunas veces especulativas) de Sagan, así como buenas imágenes del universo. Si conocen algo de la obra de este personaje, sabrán que su estilo es conciliador, racional, sin ataques, burlas, cinismos de los que adolecen otros escritores marcadamente antireligiosos (y que por eso quizás generan resistencia a pesar de que sus ideas sean en muchos casos, acertadas).

En Costa Rica, pueden encontrarlo en la librería Lehman.

viernes, 23 de octubre de 2009

¡Lo que me faltaba! Spam religioso en mi apartado postal

Eran cerca de las 5 de la tarde de una lluviosa tarde de viernes en la vieja metrópoli costarricense. Me dirigí a las oficinas de Correos de Costa Rica para revisar mi apartado postal, como he hecho las últimas 5 semanas, en caso de que me hubiera llegado alguna notificación de parte del TSE sobre el recurso de amparo electoral que pusimos contra el obispo Ulloa. Abrí la pequeña puerta del casillero, y noté un brochure brillante dentro del metálico compartimiento.

Lo saqué y ¿¡cual fue mi sorpresa!? En lugar de recibir buenas noticias sobre nuestro reclamo, recibí una invitación para conocer a Fátima (¿?) y el Santo Rosario! (como si no hubiera rezado suficientes cuando era niño).



Como si no fuera suficiente con las "tiernas" presentaciones de power point que me invitan a buscar a Cristo (ese pobre lleva un buen rato perdido! todo mundo lo busca y nada que aparece), o que me tratan de maravillar con "el ojo de dios" que vigila desde lo alto cada uno de mis movimientos, o de hacer estremecer mi razón y mi escepticismo con la historia del "dia perdido de la biblia descubierto por la Nasa", o del inmenso poder de la oración (me pregunto cuantas personas que nacieron sin brazos o piernas han logrado que con la oración les vuelvan a crecer sus miembros ... ); ahora también, mi buzón de correo "de verdad" se ve invadido por falsas promesas y vacíos consuelos que no son mas que la estrategia de inescrupulosos para lucrar a partir de la ignorancia, la desesperación y la ingenuidad de las personas que creen que en un folleto de 2500 colones van a encontrar la solución a sus problemas.

No! no quiero conocer el tercer "secreto" de fátima, no quiero responder su llamado. Ni siquiera los seductores ojos de Ratzinger o la inmensa corona de oro puro de la madre y reina de los pobres me tientan a seguir enriqueciendo a estas lacras y parásitos de la sociedad.

Por cierto, llama la atención como en mi país, un canal de televisión gastó un montón de tiempo y recursos criticando la insaciable hambre de billetes de muchas mega iglesias evagélicas, pero no dijeron ni una palabra de la católica, nuestra ilustre y acaudalada religión oficial, que además de tener sus buenos ingresos por medio de campañas como esta, se ha puesto a la moda y en colaboración con bancos estatales, ahora también acepta nuestro diezmo por medio de donaciones a través de una transferencia electrónica en internet (para que no tenga que salir de su casa) !

miércoles, 14 de octubre de 2009

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa!



Ahora ya sabemos por que Costa Rica quedó fuera del mundial!

martes, 13 de octubre de 2009

"Monseñor", ¿título de respeto, o inconsciente sumisión?

Antes de empezar, debo aclarar que no conozco el origen histórico exacto del título "monseñor" que se usa comúnmente para referirse a los obispos católicos. El término parece venir del francés "mon seigneur" que literalmente se traduce como "mi señor". También se usaba en ese país como un título honorífico otorgado a personajes de "alta dignidad".

A mí el título me recuerda mucho la época feudal que se vivió durante gran parte de la edad media, en donde se llamaba "Señor" a alguien que era supuestamente superior, ya sea por su poder político, económico y/o, desde luego, religioso. Hacer ese reconocimiento de una supuesta superioridad de un ser humano sobre otro, me parece un anacronismo en una época en donde se supone todos somos iguales (en materia de derechos y oportunidades al menos) y solo contribuye a alimentar una excesiva autoridad que estos hombres ejercen muy por fuera del ámbito al que deberían limitarse. ¿Como no hacerlo? ¡Si cada mención al nombre propio va siempre acompañada de un título que etimológica e históricamente confiere autoridad y poder!

Otros títulos heredados de esas épocas, como "su alteza", "su señoría", "su eminencia reverendísima", y algunas peculiares y degradantes prácticas como la de no mirar a los ojos a miembros de la "realeza", afortunadamente no son comunes en Costa Rica, país que casi siempre se ha caracterizado por la homogeniedad de sus habitantes. Y sin embargo, es muy común que la prensa, personajes políticos e incluso personas no católicas o ni siquiera creyentes del todo, continuen usando la distinción para los obispos. Desde luego, muchas veces se hace por costumbre o de forma inconsciente, pero que sirva mi crítica como un llamado de atención para hacerlos ver que, de una forma indirecta (y si, quizás mínima), están fomentando una imagen de poder propia de épocas que no queremos repetir.

¿Monseñor? Será el suyo, por que yo soy un ser humano libre!

lunes, 28 de septiembre de 2009

Estado laico: mitos y realidades

El tema de si Costa Rica debe o no unirse a la tendencia mundial de declararse como Estado aconfesional o laico (sin religión oficial) ya empezó a discutirse en algunos medios de comunicación escritos, pero el debate empezó con el pie izquierdo. Algunos articulistas con una posición evidentemente conservadora y favorable a dejar las cosas como están, menosprecian el tema, calificándolo de pérdida de tiempo, o peor aún, atacan el concepto de Estado laico con afirmaciones incorrectas, tratan de sembrar temores infundados y hacen comparaciones fuera de lugar con regímenes asesinos del pasado. Es oportuno hacer algunas aclaraciones al respecto.

La situación actual de Costa Rica, en donde el Estado en el artículo 75 de la Constitución declara que tiene religión oficial, la católica romana, es singular en el mundo occidental moderno. Hasta hace poco, en todo el continente americano, solo nuestro país y Bolivia hacían esa distinción. Con la reciente reforma constitucional boliviana, nos quedamos solos.

La alternativa es, mediante una reforma al mencionado artículo 75, hacer de Costa Rica un Estado laico. Pero, ¿Qué significa eso? Primero veamos lo que no significa: un Estado laico NO es un Estado ni ateo, ni mucho menos antirreligioso, todo lo contrario, es un Estado que reconoce el derecho humano fundamental a la libertad de conciencia a todos sus ciudadanos, creyentes y no creyentes por igual, tomando una postura neutral en cuanto a la religión, sin favorecer ni perjudicar a ninguna, y en donde las decisiones de gobierno se toman sin la injerencia de esta ni de sus jerarquías o instituciones. En un Estado laico, todos los credos respetuosos de los derechos humanos son aceptados y tratados por igual.

Como lo demuestran diversos estudios y sondeos publicados recientemente, la religión católica no cuenta ya con esa mayoría absoluta que podría haber justificado en algún momento la confesionalidad actual. Muchísimos grupos cristianos alternativos surgen y ganan adeptos de forma acelerada, y al mismo tiempo, un creciente porcentaje de la población se declara no afiliada a ningún grupo religioso. Ante la globalización cultural, el mayor acceso a la información y el contacto de los costarricenses con otras culturas y tradiciones, esta tendencia parece ser irreversible. La pregunta es entonces, ¿no es conveniente que nuestro país asuma una actitud neutral en cuanto a confesionalidad religiosa, en donde cualquiera que sea la tendencia dominante en el futuro, se garantice constitucionalmente la libertad de conciencia como solo un Estado laico puede hacerlo?

La misma Iglesia Católica, en el Concilio Vaticano II, abogó por eliminar de los textos constitucionales las referencias a las religiones oficiales, pues dichas referencias atentan contra la libertad religiosa de los ciudadanos. Un Estado laico es por definición uno que protege y garantiza esta libertad, es por esto que comparaciones con regímenes dictatoriales como los de Hitler en la Alemania nazi, y Stalin en la Unión Soviética, entre otros, son absurdas y carecen de sentido. Estos no eran en absoluto estados laicos, ni siquiera podrían llamarse estados ateos, pues si bien en el caso ruso había una fuerte persecución contra las religiones, se pasó de un Dios sobrenatural a uno de carne y hueso en la figura de su líder.

La adopción de un Estado laico tampoco significa pérdida de valores ni mucho menos de la identidad nacional. Es un hecho histórico la relevancia que el catolicismo y el cristianismo en general han tenido para el país y el como estas tradiciones siguen arraigadas en el pueblo, pero la laicidad estatal no amenaza esto sino que lo viene a complementar con un componente de tolerancia y respeto hacia la nada despreciable porción de ciudadanos que no comparten actualmente esas creencias, así como un alineamiento del país en materia de derechos humanos al llevar a la práctica la igualdad de los ciudadanos y la libertad de pensamiento.

Sin duda alguna, el momento es propicio no solo para el debate con argumentos sólidos y racionales en este tema, si no para la toma de acciones concretas que logren el Estado que todos los ciudadanos, presentes y futuros, con toda la variedad de pensamientos e ideologías que lo componen, merecemos.

* publicado en La Prensa Libre

* publicado en Nuestro Pais (ElPais.cr)

* publicado en Semanario Universidad

* publicado en Diario Extra

* publicado en El Pregón

** Este articulo es una respuesta a estos 2 artículos publicados en La Nación sobre el tema:

http://www.nacion.com/ln_ee/2009/febrero/07/opinion1867249.html

http://www.nacion.com/ln_ee/2009/febrero/11/opinion1871361.html

viernes, 25 de septiembre de 2009

¿Y los no creyentes?

La señora Laura Chinchilla se ha manifestado en contra del actual proyecto de ley que busca la reforma de los artículos 75 y 194 de la Constitución Política; el primero, para eliminar la confesionalidad del Estado costarricense, y el segundo, para modificar el juramento constitucional que toda persona que aspire a ejercer un cargo público debe hacer.

Ella afirma que "la mención a Dios no atenta contra la libertad de culto ni discrimina entre credos religiosos", pero yo le pregunto, doña Laura, ¿y los que no somos creyentes? Ese creciente porcentaje de la población que no tiene creencias religiosas, pero seguimos siendo ciudadanos con valores, moral y ética (aunque estos no se fundamenten en concepciones metafísicas), madres, padres, profesionales que también contribuimos con el Estado y la sociedad, ¿no tenemos también nosotros los mismos derechos solamente por ser una minoría?

¿No es acaso un atentado contra la libertad de conciencia, derecho humano fundamental, el obligar a una persona a jurar por un ser o una creencia que no comparte?

Es por eso que la propuesta que hace el Movimiento por un Estado Laico en Costa Rica (MELCR) va encaminada a que el juramento se haga por las convicciones de cada persona, sean estas fundamentadas en un Dios, como ella y la mayoría católica de Costa Rica, o no.

Eso es la esencia de la libertad de conciencia, caso contrario a lo que ocurre hoy en nuestro país.

Nosotros también, doña Laura, exigimos nuestro derecho a invocar nuestras convicciones cuando asumimos la responsabilidad de un cargo público, y con esto no atentamos para nada contra las convicciones y creencias de la mayoría.

La propuesta no está tratando de eliminar la mención de Dios de la Constitución, eso es una afirmación absurda y sin sentido.

Se debe recordar que el MELCR está integrado también por iglesias cristianas como la Luterana e instituciones educativas en el área de la religión (UNA y Universidad Bíblica), así como de personas católicas que comprenden que la situación actual de confesionalidad no es la óptima, y quienes no tienen ningún interés en sacar a Dios o los valores religiosos de la vida costarricense; todo lo contrario.

Además, quienes irresponsablemente afirman que esta es la intención primaria de la propuesta, pasan por alto el hecho de que, al inicio del capítulo 1 de la Constitución, los diputados de la Asamblea Constituyente invocan el nombre de Dios y nada en la reforma propuesta busca cambiar esto, ni mucho menos menospreciar el papel que el cristianismo, en sus distintas denominaciones, ha tenido en la construcción de la sociedad costarricense.

Ese papel lo tiene asegurado en la historia; sin embargo, no justifica los privilegios de los que la Iglesia Católica, como institución, goza actualmente, a costa de todas y todos, compartamos su doctrina o no.

Ciertamente, esta urgente reforma requiere un diálogo nacional, no solo de los distintos credos religiosos, sino de todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, creyentes y no creyentes por igual, pero este diálogo debe ser responsable e informado, no basado en prejuicios personales y en la invisibilización de sectores, como los no creyentes, solo por el hecho de tener un pensamiento diferente, muchas veces satanizado y condenado injustamente con base en el desconocimiento y la manipulación deliberada de la información.

Y es así como está fundamentado el MELCR, que ha sido siempre un movimiento abierto a todo aquel que haya querido acercarse y aportar ideas para lograr la meta que todos, dentro de nuestras diferencias, tenemos en común: el establecimiento de un Estado laico que garantice un trato igualitario para todos.

(*) Publicado en La Nación como respuesta a la posición de la candidata Laura Chinchilla respecto al proyecto de Ley de reforma de los artículos 75 y 194 de la Constitución

viernes, 11 de septiembre de 2009

El Estado laico no pretende eliminar a Dios de ningún lado

Don Guyón, ¿leyó ud. el proyecto de ley 17.511 que propone la reforma a los artículos 75 y 194 de la Constitución Política? Sus múltiples ataques a la iniciativa hacen pensar que no lo ha hecho del todo. Lo invitamos a hacerlo para que pueda emitir opiniones en base a la información, y no a sus muchos prejuicios personales.

Para empezar, el Movimiento por un Estado laico en Costa Rica (MELCR) no es un movimiento ateo, quien le haya afirmado lo contrario le ha mentido. Es una alianza diversa que reúne diferentes sectores de la población y organizaciones, muchos de ellos religiosos y tan cristianos como el que ud. representa, por ejemplo, la Iglesia Luterana, la Escuela ecuménica de las ciencias de la religión de la UNA, y la Universidad Bíblica, que se han atrevido a reclamar igualdad de trato al Estado en contraposición a los privilegios de los que actualmente goza la Iglesia Católica, que se traduce, entre otras cosas, en cientos de millones de colones que salen de los bolsillos de todas y todos los ciudadanos, incluidos los miles de evangélicos que lo eligieron a ud. Estos fondos deberían destinarse a obras para toda la población, y no solo para un sector, que si bien es aún una mayoría, decrece rápidamente.

Pero el tema va más allá del aspecto monetario. La reforma al 75 busca poner fin a una confesionalidad que venimos arrastrando desde tiempos coloniales y que constituye un sinsentido, por que una figura jurídica como lo es el Estado no puede tener creencias, solo las personas, y estas creencias don Guyón, así como todas las tradiciones que las acompañan, como procesiones, ceremonias, rezos, etc, se mantienen intactas y quedan garantizadas de forma absoluta por la propuesta presentada.

Respecto a la propuesta de reforma del juramento constitucional, esta pretende hacer respetar el derecho humano fundamental a la libertad de conciencia. Don Guyón, hay un creciente sector de la población, cercano ya al 10%, que no profesa ninguna religión o no tiene creencias religiosas. Personas, muchas de ellas con familias tradicionales como las que ud. defiende, profesionales, tan morales y éticas como ud. y sus correligionarios, que contribuyen de igual forma al Estado. Ese sector que ud. tanto ataca y teme, pero que muy poco conoce, también tiene plenos derechos en una república democrática como la nuestra, y actualmente, si desea optar por un cargo público, es obligado a jurar por un concepto en el que no cree. Es por eso que la propuesta va encaminada a que cada persona jure por sus convicciones personales, sean estas religiosas o no.

También es falso que el objetivo del MELCR y su propuesta sea la de sacar a Dios de la Constitución. Eso es absurdo y sin sentido. Al inicio del capítulo 1 de la Constitución, los diputados de la Asamblea Constituyente invocan el nombre de Dios y nada en la reforma propuesta busca cambiar esto, ni mucho menos menospreciar el papel que el cristianismo, en sus distintas denominaciones, ha tenido en la construcción de la sociedad costarricense.

Finalmente, don Guyón, ¡basta ya de estar mezclando cosas que son temas aparte por completo! El MELCR y su propuesta no tienen nada que ver con temas de aborto, eutanasia, matrimonio entre homosexuales ni mucho menos con la pretensión de silenciar personas que opinen diferente. Por el contrario, se busca un diálogo de sectores que pensamos diferente y sobre esa base se ha trabajado en esta propuesta que solo busca un trato igualitario para todos.

publicado en La Prensa Libre en respuesta a comentarios del dip. Guyón Massey en ese diario y muchos otros medios.

martes, 8 de septiembre de 2009

Obispo de Cartago hace petición ilegal e inconstitucional

El artículo 28 de la Constitución política dice:

"ARTÍCULO 28.- Nadie puede ser inquietado ni perseguido por la manifestación de sus opiniones ni por acto alguno que no infrinja la ley. Las acciones privadas que no dañen la moral o el orden públicos, o que no perjudiquen a tercero, están fuera de la acción de la ley. No se podrá, sin embargo, hacer en forma alguna propaganda política por clérigos o seglares invocando motivos de religión o valiéndose, como medio, de creencias religiosas."

La Nación informa que, en la homilia del pasado domingo, durante una actividad religiosa en Cartago, el obispo declara: "Estamos frente a una campaña política en donde debemos escoger muy bien a quienes nos van a gobernar. Candidatos que niegan a Dios y defienden principios que van contra la vida, contra el matrimonio, contra la familia ya los estamos conociendo. Por lo tanto debemos ser coherentes con nuestra fe y en conciencia no podemos darle un voto"

"El obispo de Cartago pidió a los feligreses mantener una actitud activa. “Luchemos para defender los valores que son el fundamento de nuestra querida Patria y que algunos pretenden destruirlos, cosa que no lograrán porque somos la mayoría y porque Jesús el Señor de Costa Rica y Nuestra Señora de los Ángeles están con nosotros”.

El jerarca católico instó a los católicos a que se pronuncien contra “estas políticas antihumanas , anticristianas y ateas que algunos nos quieren imponer”.

Y además, reitera lo dicho: "Consultado ayer el obispo Ulloa sobre las connotaciones electorales de su pronunciamiento dijo “mantengo una a una las palabras dichas , nada tengo que agregar o quitar"

Lo dicho por el señor Ulloa, en un acto religioso, es una violación a lo establecido en el artículo 28 de la Constitución, y debe ser denunciado.

Es curioso y de resaltar, eso sí, como en el año 2001, el mismo obispo Ulloa no se oponía a la reforma que hoy se ha planteado en la Asamblea legislativa.

Urge una separación entre iglesia y Estado en Costa Rica!

jueves, 3 de septiembre de 2009

Preguntas para Laura Chinchilla sobre su oposición al proyecto de reforma de los artículos 75 y 194

La candidata presidencial Laura Chinchilla, ha manifestado su oposición al proyecto que el Movimiento por un Estado laico en Costa Rica presentó hoy en la Asamblea Legislativa para reformar los artículos 75 y 194 de la Constitución política. Como toda ciudadana, se le respeta su derecho a opinar, sin embargo, le tengo algunos comentarios y preguntas concretas sobre su posición.

Primero, me atrevo a decir que la señora Chinchilla no ha leído NI UNA SOLA PALABRA del proyecto propuesto. NI UNA. Esto basado en sus declaraciones en Facebook. La invito a hacerlo, y no dejarse llevar por notas amarillistas y titulares tendenciosos, malintencionados e irresponsables. De esa forma ella, y todos sus seguidores que exaltan sus declaraciones de oposición podrán formarse un mejor criterio con bases. El mismo consejo se lo extiendo al señor Hugo Barrantes, que también da opiniones sobre algo que no conoce (y que su misma jerarquía ha apoyado históricamente en el Concilio Vaticano 2do).

Mis preguntas, que están basadas, como dije, en su breve declaración:
  • ¿Que parte de la propuesta le parece que "carece de seriedad, mesura y respeto a la diversidad de credos"? Si lee el proyecto, y ve quienes conforman el Movimiento por un Estado laico, verá que es todo lo contrario a lo que afirma.
  • ¿Que pasa si una persona no creyente quiere ser funcionario público y lo ponen a jurar por un dios en el que no cree? Por que cada quien no puede escoger jurar por sus convicciones?, tal como lo hemos propuesto. Si estas son religiosas, genial, que jure por su dios, si no las son, con nuestra propuesta, no queda discrminado ni obligado a ir contra su forma de pensar.
  • ¿Que parte de la propuesta, ya sea en el proyecto, o en la amplia exposición de motivos que se hace, le parece que "menoscaban el papel de la religión en nuestra sociedad" o "justifican otras reformas que nos alejen de los valores morales y espirituales por los que nos regimos la mayoría de los costarricenses y que para muchos de nosotros emanan de la fe." ?
Como aspirante al máximo cargo del país, le solicito que fundamente sus declaraciones basándose en nuestra propuesta y no en sus propios prejuicios o el de sus asesores, que probablemente a estas alturas solo se preocupan por cálculos electoreros y poco les importan realmente los ideales social democrátas, solo lo que sea "popular" (como se declara abiertamente en la lista de correos del PLN), como salir en canales de "jóvenes" bailando los ritmos de moda.

lunes, 3 de agosto de 2009

La negrita vs la inerte barra de carbón

Hay momentos en los que uno se siente dentro de una película, o al menos, en el episodio de algún show de TV. Eso es lo que me ha pasado entre ayer y hoy, luego de ver todo el circo que se armó tras la variante de romería (ya no digo cancelación, por que evidentemente, el objetivo del Ministerio de Salud al cancelar la romería este año, que era evitar aglomeraciones de gente que pudieran expandir el contagio de la famosa AH1N1, no se cumplió).

La similitud a la que me refiero, es entre un episodio de los Simpsons, donde se le dan honores a una inerte barra de carbón, gracias a la cual la nave espacial en la que viajaba Homero pudo regresar a la Tierra sana y salva, y todo el paseo, reverencia e idolatría (es la palabra mas adecuada, aunque los católicos lo nieguen) que se le dio ayer a la imagen de piedra, cubierta de oro, cual personificación de una verdadera deidad.


Desde luego, la divinización de objetos inertes no es ajena en la historia humana, y mucho menos, dentro de la santa madre iglesia católica.

Por cierto, la inerte barra de carbón tiene perfil en facebook, por aquello que deseen expresarle también sus respetos por su hazaña.

(*) Las imagenes de la romería se tomaron tanto de La Nacion como de La Extra quienes desde luego, le dieron total cobertura al paseito de la imagen.

domingo, 2 de agosto de 2009

La romería y el milagro del 2009

La romería es una tradición en Costa Rica desde hace muchos años, desde antes incluso de que fuéramos una república democrática. Sus orígenes se remontan al supuesto hallazgo por parte de una niña indígena en la actual ciudad de Cartago, de una imagen de piedra representando a la virgen María con un niño en brazos. Todo esto sucedió en la época colonial, donde los conquistadores españoles aún luchaban por expandir el cristianismo por estas tierras. Historias de hallazgos similares abundan por toda América Latina, hecho que podría haber levantado sospechas sobre la colocación deliberada de las imágenes por parte de las autoridades para inculcar la fe y facilitar la conquista espiritual de los pueblos indígenas. Sin embargo, en una época sin medios de comunicación como los actuales, este tipo de noticias simplemente no llegaban al pueblo, y tales cuestionamientos no podían hacerse, y para cuando llegó el tiempo con la posibilidad de aplicar el escepticismo era tarde: la creencia echó raíces profundas y se vacunó contra las dudas.

La aparición -ya sea por gracia divina o por cuidadosa planificación de algún astuto cura, da igual- motivó a los creyentes católicos a visitar desde todas partes del país a la "Negrita", como de cariño se le llama, como forma de "pagarle" favores concedidos, o bien, solicitar nuevos. La mecánica de la creencia es sencilla: se le pide a la virgen un favor, y luego, si este es concedido, en las fechas cercanas al 2 de Agosto se camina hasta el hermoso y lujoso templo que se levantó en su honor, como forma de agradecimiento. Si el deseo no ha sido cumplido, se camina de todas maneras para mostrarle a María nuestra necesidad y convicción de que ella es capaz de ayudarnos. Los favores solicitados reflejan las necesidades cotidianas de cualquier persona: curarse de alguna enfermedad, poder hacerse de un carro o casa propia, terminar con éxito la carrera, que el negocio prospere, etc. Todas estas peticiones pueden verse reflejadas en pequeñas reliquias de plata dejadas por la gente como ofrenda en el templo (que pueden adquirirse, desde luego, en la tienda ubicada al costado este de la basílica, por módicos precios). No es raro encontrarse corazones, pulmones, pies, cabezas, piernas, brazos (cualquier parte del cuerpo susceptible a enfermarse) casas, carros, incluso por ahí debe estar la figura de un avión dejada por quien escribe, cuando hice mi primer viaje fuera del país y moría de miedo. Este año estoy considerando ofrecer un cerebro plateado por la salud mental de mi pueblo.

Por alguna razón, los trayectos realizados de las formas más humillantes y dolorosas posibles son los que mas agradan a la madre de dios (o al menos eso es lo que muchos fieles parecen creer): es común ver a la gente caminando kilómetros y kilómetros totalmente descalzos, o cargando pesadas cruces de madera, y al llegar a su templo, el recorrido entre la entrada y el lugar donde se exhibe la im
agen de piedra, casi invisible y opacada por los costosísimos vestidos de oro que la cubren, se hace de rodillas. Siempre me pareció extraño como en la mente de la gente conviven las ideas de, por un lado, una madre amorosa con poderes para conceder favores (o interceder ante el "altísimo" para realizarlos, el efecto práctico es el mismo) y al mismo tiempo, la idea de que ver a sus hijos cansados, adoloridos y humillados es agradable ante sus ojos. Es cierto que nadie obliga a las personas a hacer el recorrido de esta forma (afortunadamente es una minoría, si no la caminata sería un espeluznante recorrido y la Cruz Roja tendría que atender muchos otros casos más allá de los usuales de deshidratación y músculos adoloridos) sin embargo, extraña ver como las autoridades católicas no hacen nada por detener semejantes actos de autoflagelación, y más bien, junto con los medios de comunicación, que siempre prestan especial atención a estos casos con coloridos y emotivos reportajes, se enaltecen y motivan indirectamente a otros a imitarlos.


Hay otro aspecto que no deja de llamar la atención: cada año varias personas pierden sus vidas en el recorrido, ya sea atropellados, asesinados o en lamentables accidentes (el más notable de estos fue la tragedia del río Virilla, donde cientos de personas que se dirigían a visitar a la imagen de la virgen de los ángeles murieron por el descarrilamiento del tren en el que viajaban) y nadie parece cuestionarse, ¿Por qué, si estas personas viajaban con el noble propósito de rendir tributo a la madre de dios, o para pedirle un favor, esta, con todo su poder, no los protegió de semejante desgracia? Uno esperaría de una semidiosa como lo es María para los católicos (a pesar de que digan lo contrario), ofrezca alguna protección especial a quienes hacen el recorrido, total, se le atribuyen cientos de otros milagros, ¿por que no haber evitado al menos en esa ocasión, con su poder de intercesión, la pérdida de vidas? Los caminos de dios son misteriosos, dicen unos. O ¿será más bien que los milagros no existen y no hay ninguna madre piadosa escuchando las peticiones de sus hijos, a pesar de lo mucho que así queramos creerlo?


Cuando hace unas semanas se anunció la posibilidad -que luego se concretó- de cancelar la romería del 2009 por el riesgo de contagio de la gripe AH1N1, pensé que el hecho, lamentable para los cientos de comerciantes que esperaban un merecido ingreso extra en tiempos de crisis, iba a servir para abrir definitivamente los ojos de las personas, darse cuenta que la imagen de piedra que adoran y a la que atribuyen mil
agros no es más que una proyección de la desesperación humana ante la necesidad y la esperanza de que nuestros problemas desaparezcan por arte de magia. Uno pensaría que la gente se de cuenta, de una vez por todas, que si existiera una "madre celestial" con poder para realizar milagros sorprendentes hubiera, si no erradicado por completo la gripe, al menos reducido la tasa de contagio para que su celebración no se viera interrumpida.

O quizás yo me equivoque, quizás si existe la virgen María en algún cielo fuera de esta realidad física, y está cansada de ver como año con año la gente se inflinge sufrimientos innecesarios para solventar problemas y necesidades terrenales que en la mayoría de los casos, la medicina, la educación, el trabajo arduo y el esfuerzo pueden solventar; de cómo jerarquías religiosas se aprovechan de su nombre para consolidar su poder, sometiendo al pueblo a una figura superior de los cuales ellos son los representantes en la Tierra y por lo cual merecen voz y voto en todos los aspectos de la sociedad. Quizás está cansada de las absurdas contradicciones de predicar sobre una madre humilde que vivió en la pobreza, pero cuya imagen visten de oro y enclaustran en bóvedas llenas de lujos custodiadas por lo último de la tecnología antirrobo. Quizás por eso, este año, la virgen quiso realizar su primer y verdadero milagro: no permitir que se realizara la romería y hacer que la gente fije sus ojos sobre la Tierra para buscar soluciones a nuestros diversos problemas, aquí mismo. Me temo, que como todos los demás milagros, el del 2009 no pasó de ser una ilusión.



jueves, 9 de julio de 2009

Sociedades de convivencia son distintas del matrimonio

En su artículo del martes 23 de junio, la abogada Alexandra Loría falta a la verdad cuando afirma que el proyecto de ley de sociedades de convivencia "otorga a las uniones homosexuales exactamente los mismos derechos y obligaciones del matrimonio". Tal afirmación demuestra que la abogada no se ha tomado la molestia de leer el proyecto, o bien que deliberadamente quiere confundir a la opinión publica.

Cualquier persona que desee formarse una opinión fundamentada puede leer las escasas 5 páginas del proyecto y darse cuenta que este se limita a aspectos patrimoniales y civiles que de ninguna manera iguala estas sociedades con el matrimonio establecido en el código de familia, ni mucho menos afecta a estos ni limita ninguno de sus derechos. Ninguna familia tradicional se ve dañada al otorgársele a las parejas homosexuales algunos derechos muy básicos, todo lo contrario, esta legislación, como la misma Sala Constitucional ha señalado recientemente, es necesaria para llenar un vacío legal que existe en el país.

La actitud de los diputados al dar el visto bueno al texto sustitutivo, lejos de mostrar incoherencia, demuestra que saben cumplir la función para la que fueron elegidos, y esto es el promulgar leyes que cubran las necesidades de todos los ciudadanos a quienes representan, sin distinción de credo, raza, sexo, ni preferencial sexual. En una sociedad democrática y moderna del siglo XXI como la que aspiramos llegar a ser, no puede haber ciudadanos de segunda categoría a quienes se les limiten injustamente sus derechos por no encajar en el patrón de la mayoría, y cuyo estilo de vida no nos afecta ni se nos impone a quienes no lo compartimos, solo se nos pide respetarlo.

Costa Rica es aún una democracia, no una teocracia. Si bien el arzobispo como ciudadano que es, y la iglesia católica, como institución que forma parte de la sociedad costarricense, pueden dar su opinión respecto a temas nacionales, esta de ninguna manera es un mandato a seguir para quienes no compartimos su credo ni mucho menos es de acatamiento obligatorio para funcionarios públicos que si bien tienen la libertad de tener sus creencias personales, a la hora de ejercer su cargo no deben permitir que estas intervengan en su obligación de legislar no solo para quienes comparten su credo y pensamiento, si no para toda la diversidad de ciudadanos que formamos esta sociedad que todos compartimos y ayudamos a construir día a día. Los tiempos en los que el poder religioso dictaba las normas de toda la sociedad quedaron en los oscuros siglos de la edad media y en algunos pocos países con regímenes teocráticos extremistas.

En un mundo en el que los fundamentalismos y los intentos por imponer un pensamiento único no han dejado más que divisiones, odio y dolor, el respeto a la diversidad y trazar una línea de separación clara entre religión y Estado es crucial para el progreso y supervivencia de la humanidad.

(*) Publicado en Diario Extra el 9 de julio de 2009

lunes, 1 de junio de 2009

Las contradicciones de los "provida"

No voy a generalizar y decir que todos los "provida" que se oponen al aborto son asesinos, por que es obvio que no es así, pero el caso que voy a comentar sirve para ilustrar ese preocupante "doblepensar" de los fanáticos religiosos.

Ayer, cuando salía de la iglesia a la que asistía, el doctor George Tiller en la ciudad de Wichita, en los Estados Unidos, fue asesinado de un disparo por un fanático "provida". O sea, una persona que se dice defensor de la vida, decidió que lo mejor para su causa era acabar con la vida de otra persona... Pueden ver la noticia completa aqui (en inglés).

Este doctor era controversial pues practicaba abortos en etapas avanzadas del embarazo en casos en los que el feto presentaba deformidades incompatibles con la vida, y en casos de niñas de hasta 9 años embarazadas. El aborto es un tema delicado en el que yo personalmente no me declaro ni absolutamente a favor, ni absolutamente en contra, si no que pienso que cada caso debería ser cuidadosamente evualuado y en donde la vida de la madre siempre tiene prioridad.

Lo que quiero señalar, aprovechándome de este desafortunado caso, son las enormes contradicciones que existen en la mente de la persona religiosa extremista (que no son pocos, sobre todo en el gigante del norte), y las peligrosas acciones que pueden llegar a cometer. Estoy seguro que más de uno estará pensando para sus adentros que este asesinato era "justo y necesario" o que el doctor se lo merecía, y al mismo tiempo, creen en un dios absolutamente bueno y misericordioso, que de alguna manera aprueba estos actos (la biblia está lleno de asesinatos en masa justificados en la "voluntad de dios"). Las mismas justificaciones que usan para discriminar y odiar a aquellos que se salen de su esquema de valores, en nombre de Jesús, un personaje que hasta donde recuerdo, solo predicaba el perdón, el poner la otra mejilla, y el no juzgar a los demás.

Esperemos no ver casos similares en el futuro, aunque viendo como van las cosas, no sería de extrañar.