martes, 15 de febrero de 2011

Sobre: Rebelión de Atlas, de Ayn Rand

Estreno etiqueta en el blog comentando sobre este libro. Rebelión de Atlas es una novela (bastante extensa) cargada de ideología. Se idealiza al individuo y a la empresa privada por encima del "bien común" y de la intervención estatal. Es una novela que muchos dicen que los ha llevado a hacerse Libertarios, aunque aquí se trata casi exclusivamente la parte económica, y no de las libertades individuales.

Me gustó, los personajes son evidentemente idealizaciones, casi héroes perfectos no solo física sino intelectualmente, pero ese es el estilo de la escritora. Lo deja a uno pensando sobre muchos temas. A mi en particular me puso a cuestionarme la validez de una frase que en Costa Rica, con el tema de la "reforma fiscal" (paquetazo de impuestos dicen algunos que saben del tema), se escucha mucho estos días: "que los ricos paguen como ricos, y los pobres como pobres". Yo como pobre (ni tanto, por dicha) ¿que derecho tengo a exigirle a una persona que a punta de trabajo, esfuerzo y riesgo personal, ha hecho su dinero, a que me saque de mis apuros?

Desde luego, el tema no es simple, ni todos los ricos son los héroes de la novela, ni han amasado sus fortunas sin aprovecharse de una u otra forma de los más débiles (ya sea pagando salarios de hambre y explotando la desesperación) o aprovechándose de sus puestos políticos o sus amigos en el gobierno. Pero lo positivo es que la novela lo hace a uno al menos cuestionarse sus propias concepciones.

El discurso que da uno de los protagonistas en un momento del libro, aunque un poco largo y reiterativo, es digno de leerse. Comparto 2 párrafos que en lo personal me encantaron y creo que son aplicables para muchos otros aspectos de la vida:

"(...) la forma más vil de autoabyección y de autodestrucción es la subordinación de la mente a la mente de otro, la aceptación de una autoridad sobre vuestro cerebro, la aceptación de sus asertos como hechos, de sus palabras como verdades, de sus proclamas como mediadoras entre vuestra conciencia y vuestra existencia."

"Si tuviera que hablar con vuestro lenguaje, diría que el único mandamiento moral del hombre es: «Pensarás». Pero un «mandamiento moral» es una contradicción en sus términos. Lo moral es lo escogido, no lo forzado; lo comprendido, no lo obedecido. Lo moral es lo racional y la razón no acepta mandamientos."

El tener un criterio propio (aunque a veces pueda estar equivocado) y no someterse a los mandatos intelectuales de otro que se diga incuestionable es una de las máximas que trato de aplicar en mi vida y es una de las cosas más rescatables de esta novela. También la exaltación al trabajo y la justa recompensa de este.

Definitivamente un libro recomendado, eso sí, ármese de paciencia por que como dije al inicio, es bastante extenso.

Mi calificación: 7.5 de 10.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Jeudy: A veces concuerdo las ideas de Juan Carlos Hidalgo, pero yo no diría que él es el máximo experto del tema. Claro está que él tiene un derecho a opinar, pero considero que se podrían encontrar economistas que conocen la materia más a fondo.

Al igual que Atlas Shrugged, los artículos de Juan Carlos tienen que valorarse teniendo en cuenta que el autor está fuertemente sesgado (y no es que lo esconda) por una ideología en particular.

Saludos

Julio Córdoba dijo...

¿Quién es John Galt?

Jeudy Blanco dijo...

Bueno, mi mención al artículo de Juan Carlos no quiere decir que el sea el máximo experto en la materia (ni yo dije eso nunca) pero sus artículos son lo suficientemente sencillos y claros para que un no entendido como yo los entienda y me haga tenerlo presente en mi cabeza ;-)

Gracias por opinar.

César dijo...

Ayn Rand sostiene esas mismas ideas pero como ensayo en "Filosofía: ¿Quién la necesita?

Tengo que admitir que a mi también me dejó un sabor agridulce sus ideas, estamos de acuerdo en casi todo lo que tiene que ver con libertades individuales pero su idealización del hombre emprendedor es extrema y hasta dogmática al punto de catalogar a la solidaridad y el altruismo como pestes que hay que erradicar.

Lo bueno de escritores como ella es que te ponen a pensar, de una forma u otra.